El Ministro de Medio Ambiente Sergio Bergman se vio obligado a tener una posición pro activa en ciertos valores ecológicos que venía soslayando. La posible reactualización de la Ley de Bosques, penalizando hasta con cárcel a aquellos que violan sus preceptos deforestando en zonas prohibidas, fue un viejo reclamo de Greenpeace que ahora toma el rabino.

Ya existe un borrador en la Comisión de Legislación Penal. Las penas irán entre los seis meses y los tres años de prisión, e incluye agravantes que podría elevar el castigo a cinco años y que no sea excarcelable.

Greenpeace planteaba aun penas más duras por considerar un crimen la deforestación. Hernán Giardini, coordinador de la Campaña de Biodiversidad de Greenpeace Argentina, celebró el cambio de actitud del Ministerio aunque recordó que “muchas veces hay complicidad de funcionarios en otorgar permisos que violan la actual legislación”.

En setiembre del año pasado, Macri recortó funciones en el Ministerio de Bergman, pasando la parte operativa contra los incendios a manos de la ministro de Seguridad, Patricia Bullrich.

Tras sucesivos papelones, como la compra de dos televisores LED en Santiago de Chile, Bergam pudo resistir en el cargo pero con menos poder. Sin dudas, su principal pecado fue utilizar, en su primer año de gestión, apenas el 51% del presupuesto destinado al Sistema Nacional de Manejo del Fuego.

Ahora, el Rabino se embandera con causas verdes que siempre desatendió.