Hasta los más duros hablan bien de ella y le reconocen una sensibilidad que no encuentran en otros funcionarios. La pulseada con Triaca y los ex Ceos.

La Ley de Emergencia Económica fue sancionada a fin del año pasado para consolidar un “diciembre tranquilo”. Carolina Stanley convenció al presidente de no vetarla.

Se trata de una ley que amplía recursos económicos, capacitación e instrumentos de trabajo para los planes sociales existentes desde el kirchnerismo y que este gobierno decidió continuar.

Emilio Pérsico peleó codo a codo junto a la ministra para frenar las protestas que complicaban el cierre del año. ¿Qué pasó para que la furia estallara en este marzo caliente?

Básicamente la tecnocracia superó las buenas intenciones de Stanley, quien ahora pelea por descomprimir las protestas callejeras con la liberación de algunos recursos que llevan cerca de  un año retrasados.

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La reglamentación de la  ambiciosa ley recién se publicó en el Boletín Oficial el miércoles pasado, cuando las calles de Buenos Aires se transformaron en un verdadero caos.

En la pulseada gubernamental no hay tregua ya que Gustavo Lopetegui puso uno de sus sabuesos para auditar los movimientos en el Ministerio de Acción Social

Por otra parte, el segundo de Jorge Triaca, el ex Techint Miguel Ángel Punte, socava todo tipo de acercamiento. El ex director de Recursos Humanos de Ternium Siderar, es un guardián de la lógica de no ceder ante las protestas .

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No solo las trabas se explican por cierta insensibilidad social del equipo estelar del presidente, los mismos que como empresarios siempre combatieron huelgas y movilizaciones, sino también por falta de operatividad y problemas en la adaptación a la gestión pública.

A Carolina, los líderes de las marchas ( muchos de ellos hasta de posiciones troskistas) la cuidan y declaran ante los periodistas su respeto por la única que los escucha.

El Papa Francisco tiene mucho que ver con este trato diferencial hacia la mujer que le sigue dando pelea a su enfermedad. Es el Sumo Pontífice el que pide que la cuiden y sigan hablando con ella.

Podrían controlar a micros que trasladan a piqueteros para achicar el impacto