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  • En diálogo con ExpedientePolitico, el jurista Gustavo Ferreyra, advirtió que el ajustado fallo de la Corte que benefició con el 2 x 1 al represor Luis Muiña, podría transformase en “un indulto por goteo”, si los jueces inferiores, de todas las jurisdicciones, que tienen las restantes causas por delitos de lesa humanidad, asumen la doctrina fijada por Rosatti, Rosenkratz y Highton de Nolasco. Sin embargo, consideró que “hay una ventana” para que los jueces de primera instancia contrapongan argumentos convincentes y se nieguen a ampliar la dispensa a más de 200 militares y civiles que están en prisión por las atrocidades perpetradas a partir del 24 de marzo de 1976. “Hay un nuevo enfoque, para mí regresivo, en materia de derechos humanos que no contempla los compromisos internacionales asumidos por la Argentina”, sentenció Ferreyra. Ahora la entrevista completa:

    La Corte, con su nueva composición, en fallo ajustado, acaba de beneficiar con el 2 x 1 al represor Luis Muiña, condenado por torturas en el hospital Posadas. ¿Qué alcance le atribuye?

    Es un indulto por goteo. Un perdón parcial al reducir la condena.

    ¿Deberán esperarse ahora una lluvia de presentaciones de militares, se habla de más de 200?

    La Corte resuelve caso por caso. La jurisprudencia de la Corte no es obligatoria. Es cierto que el fallo habilita el reexamen de los cómputos penales a cada uno de los represores. Pero eso debe suceder primero en el juzgado de primera instancia donde fueron juzgados. Y acá hay una ventana: esos jueces podrían apartarse de la doctrina de la Corte ¿Por qué? Pues los fallos del máximo tribunal son moralmente obligatorios para los jueces inferiores, siempre que estos no opongan otros argumentos convincentes.

    ¿Si no lo interpreto mal, los jueces inferiores podrían resistir este fallo de la Corte?

    Es que los fallos de la Corte son solamente obligatorios para las partes. Lo de Muiña es cosa juzgada, con la reducción del 2 x 1. Pero los jueces inferiores podrían brindar argumentos distintos a la postura de Rosatti-Rosenkratz y Highton de Nolasco. Salvando las diferencias, en la época de (Raúl) Alfonsín, la Corte, se pronunció a favor del divorcio vincular, y después jueces inferiores entendieron lo contrario.

    Indudablemente, se trata de casos distintos. Aquí estamos hablando de violaciones a derechos humanos de lesa humanidad…

    Vuelvo a mi foco: en la mayoría de las veces la doctrina de la Corte se irradia verticalmente a todo el Poder Judicial. Pero eso no está escrito en la Constitución Nacional. Esperemos ahora ver que hacen en cada caso concreto los jueces, cuando los ex represores pidan reducción de condena. Tomemos el caso emblemático de (Alfredo) Astiz. Si pide que se le baje la pena en ejecución, y el juez le contesta que no está de acuerdo, se produciría una conmoción importante que podría ser replicada por otros jueces y se produciría una situación de gravedad institucional. Habrá que ver que actitud adopta el Ministerio Público Fiscal y si una vez más los casos llegan a la Corte. Esto no es un Boca-Estudiantes. Esto tiene que ver con la reducción de condenas por delitos de lesa humanidad ¿Qué hará cada juez? ¿Cómo le explicará a sus hijos o nietos que dejó en libertad a torturadores, asesinos y ladrones de bebés?

    ¿Los jueces también podrían usar los argumentos de Lorenzetti y Maqueda?

    Exacto. Los jueces de instancias inferiores podrían copiar y pegar los argumentos de Lorenzetti y Maqueda. Por eso, habrá que esperar la reacción de la tropa de jueces de primera instancia.

    Este fallo se da en un contexto político y social. El kirchnerismo ya no está. Macri dijo que iba a acabar “con el curro de los derechos humanos”. La Iglesia hizo un llamado a la reconciliación. Graciela Fernández Meijide, promueve un diálogo entre los contendientes del pasado…

    También, el año pasado, la Corte cambió su doctrina en un caso de Fontevecchia ante la Corte Interamericana. El contexto influye. Si bien la de los derechos humanos son una cuestión de Estado, no está en la agenda prioritaria de las políticas públicas. El Estado argentino no puede, frente a los delitos de lesa humanidad, ni declarar la prescripción, amnistiarlos ni perdonarlos. Para mí, está renunciando a un compromiso internacional, que establece que no se puede reducir la pena por delitos de esa naturaleza.

    ¿Los argumentos de Lorenzetti y Maqueda son convincentes?

    Lorenzetti siempre fue coherente, al igual que Maqueda. Por un lado hay un compromiso internacional de la Argentina, y por otro un elemento técnico muy complicado. Hay varias leyes en el tiempo: se puede aplicar la del comienzo porque es un delito permanente, la del final cuando se está consumando y la del intermedio. Los tres votos que favorecieron a Muiña atendieron a esta última, la más benigna. Es una legislación derogada, porque Muiña no estaba preso entre 1994 y 2001, sino que fue detenido en 2007.

    ¿Se inaugura, entonces, un nuevo criterio sobre nuestro pasado trágico?

    Sin duda, hay un nuevo enfoque. No existe ninguna confabulación, pero esto constituye una nueva mirada….para mí, mirada regresiva que claramente está en contra de los instrumentos de los derechos humanos que comprometen a la Argentina en la progresividad. Es como volver hacia atrás. Y constituiría un indulto por goteo, en el caso de que todos los jueces, de todas las jurisdicciones, asuman la doctrina fijada, por ajustada mayoría, en la causa Miña.

    6/ 05/ 2017
    Etiquetado como:
  • El economista presiona públicamente para que lo dejen jugar. En su paso de regreso a Buenos Aires estuvo en la Feria del Libro y mantuvo un diálogo con Expediente Político.

    Abandonó la embajada Argentina en Washington, donde estuvo un año y medio codeándose con los centros de poder mundiales y viviendo como “un cónsul romano” en una mansión de 500 metros cuadrados, en cuyos jardines había ciervos y ardillas.

    Volvió para competir en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires contenido por dirigentes del radicalismo, porque Martín no quiere ser “el Che Pibe” de “Cambiemos”.

    ExpedientePolitico lo encontró en la Feria del Libro, le hizo una pregunta y hasta escuchó, cuando se retiraba, cerca de las 10 de noche, cuando un personal de seguridad, le espetó: “Vos vas a ser Presidente en el 2019”.

    Con una sonrisa que iluminó su cara y alrededores y erizó aún más sus enrulados cabellos, contestó: “Noooo…”. Bueno, quizá primero jefe de gobierno porteño…..

    Si (Lilita) Carrió y (Horacio) Rodríguez Larreta, me niegan a mí y al radicalismo internas abiertas, estarán creando una minigrieta”. Así respondió Martín Lousteau a ExpedientePolitico y reveló que dejó la embajada argentina en Washington en representación del gobierno de Mauricio Macri, para venir a competir a la Argentina “en las peores condiciones”, con la intención de ampliar la coalición “Cambiemos”.

    “Lo mío no es un capricho ni una actitud personalista. Si me niegan la primaria, estarían rompiendo un espacio colectivo. Al cerrar Cambiemos en la capital federal, obturan la posibilidad de discutir y que haya alternancia, con valores pluralistas y republicanos que dicen defender”, contestó a otra pregunta.

    Acompañado, entre otros, por Emiliano Yacobitti, de la UCR porteña, y el socialista Roy Cortiña, Lousteau presentó sin anuncio previo, el libro “Emprender para transformar”, de Federico Saravia, en la Feria que con gran concurrencia de público se celebra en el predio de la Sociedad Rural.

    Desgarbado, vestido informalmente, hizo una breve introducción a favor de una transformación cultural, que tenga una mirada más abarcadora que el corto plazo. “La Argentina es una sociedad viciosa, que busca satisfacciones en el presente y sufre problemas en carne propia en el largo plazo. La sociedad se degradará si no nos auto limitamos y compartimos el espacio público”, expresó.

    Si bien señaló que se puede explicar el conflicto actual “por la pesada herencia que dejó el kirchnerismo”, subrayó que la encrucijada nacional “es estructural”, pues existe “el Estado más grande de la historia, la presión tributaria más grande del mundo, y pese a ello hay déficit y un tercio de la población en la pobreza”.

    Apuntó que ni la polarización, ni la grieta van a aportar las soluciones que se necesitan. Puso distancia de este fenómeno y reconoció que la Argentina “todavía vive de los stock, con un sistema educativo envidiable, alta tasa de alfabetización y reservas energéticas, por más que ahora haya que importarlas”. Agregó que hay una búsqueda por la igualdad de oportunidades, aunque enseguida advirtió que “los colchones se van afinando, se van quedando sin amortiguadores”.

    Este sitio le hizo notar que la grieta en apariencia es entre el gobierno actual y los que apoyaban a Cristina Fernández de Kirchner. Y le preguntó si el pleito en la capital federal de “Cambiemos” no estaba creando una nueva fisura, esta vez en el oficialismo que gobierna la Nación, CABA y la provincia de Buenos Aires.

    “Lo peor de la grieta – replicó – es que se transforma en un estado de ánimo que se replica, donde todos estamos estresados y ofuscados. Por eso, tratamos de llamar a la reflexión y pedimos internas abiertas. Ya las hubo, porque hay diferencias y matices en el diagnóstico y en la forma de encarar las situaciones. Si niegan la primaria, estarán creando una minigrieta”. Y abundó: “Hay que discutir de cara a la sociedad. Así se formó Cambiemos, por eso se hizo valioso el gobierno de Macri. No hay que modificar las reglas de juego cuando no nos conviene. Hay que pagar el costo. Yo perdí ante Lilita en el 2013 y no pasó nada. En el 2015 se debatió con respeto y transparencia, perdí con ECO y tampoco pasó nada”.

    Otro participante de la charla quiso saber del “ninguneo” de Carrió hacia su persona. “Perdí en el 2013 y no era un chico. En el 2015 fui con ella y tampoco lo era. Cuatro años después me transformó en un chico. Parezco el protagonista del curioso caso de Benjamín Button (por la película actuada por Brad Pitt, quien hace de una persona que nace con el cuerpo de un anciano y que con el tiempo va rejuveneciendo)”.

    Consultado por qué había abandonado las comodidades de Washington, Lousteau comentó que había optado por dejar un lugar donde le daban un trato preferencial (“como un cónsul en Roma”, sorprendió), para venir a competir en la Argentina con “quienes tienen supuestamente mucha más intención de voto, y muchísimo más dinero. Vengo a pelear en las peores condiciones, dispuesto a pagar los costos, con el propósito de agrandar el espacio”.

    “Los que me niegan la interna, están rompiendo Cambiemos, rompiendo la coalición en la capital federal, que es un espacio colectivo. Mi propósito es detener la grieta y el automatismo, que es algo cultural. Y lo que digo no es unidireccional. Deben preguntarnos a Larreta, a Carrió y a mí, todos los días, porque somos servidores y debemos exponer nuestras diferencias y matices”.

    Cuando una joven le hizo notar el peligro que se sigan repitiendo los errores, Lousteau, propuso tres vías para evitarlos: volver a imaginar juntos el Estado, “con el otro”, para incorporarlo “a la tarea hercúlea que nos espera” y no “arrogarse un derecho contra el otro”; ser capaces de discutir y dialogar, con apertura y lograr un diagnóstico local; y, más allá de las desventajas por ser un país en vías de desarrollo, aprovechar las ventajas de que “hay un laboratorio de 30 países como mínimo, que ya resolvieron problemas que nosotros aún no”.

    Pidió no traer soluciones de afuera ni traspolar nada, pero si entender y no andar inventando, cuando otros países han resuelto sus crisis y se han convertido en prósperos. “Tuvieron cambios culturales que les abrieron las mentes y los hicieron evolucionar en una suerte de retroalimentación. Nosotros estamos atrapados, hace 30, 40, 50 60 años, en el mismo círculo vicioso. Se dice que la Argentina debe competir, ¿por qué no pueden competir los políticos? Los políticos debemos convencer con ideas, para conseguir mandatos genuinos y juntos reimaginar un nuevo Estado”, concluyó.

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    3/ 05/ 2017
  • El histórico dirigente peronista criticó a Macri, le pegó duro a Cristina, a Randazzo y a todos los justicialistas con pasado en el menemismo y el kirchnerismo.

    28/ 04/ 2017
  • El intendente de Neuquén Horacio “Pechi” Quiroga piensa que el país necesita otro período de Macri.

    Enrolado entre los intendentes de “Cambiemos” que rechazan al peronismo “y el maldito gen del populismo”, el radical Horacio “Pechi” Quiroga, tiene a su cargo la organización de una reunión de jefes comunales y altos funcionarios del gobierno nacional, el próximo 5 de mayo en Neuquén.

    En esta entrevista exclusiva con ExpedientePolitico, reflexiona sobre la necesidad de una buena elección en octubre para consolidar “el rumbo”, favorecer la llegada de las inversiones y permitir que Mauricio Macri, siga como Presidente hasta 2023.

    Reconoció la crisis en la que se encuentra sumida la UCR y rescató el papel del mendocino Ernesto Sanz, quien en su criterio como presidente del  partido, evitó que esa fuerza cayera “en el ostracismo”. Dijo que le gustaría que tuviese un papel más visible y criticó a correligionarios que se sienten cómodos “en la oposición” y que no se dan cuenta que son oficialistas.

     

    No se puede hacer una caracterización general y única de la relación entre el radicalismo, al que usted pertenece, el PRO y la Coalición Cívica. Hay situaciones particulares e incluso muy conflictivas ¿Cómo lo ve?

    Hay distintas situaciones de acuerdo con la capacidad de desarrollo en cada distrito y según las responsabilidades  de gobierno. No hablemos de la capital federal ni de la provincia de Buenos Aires, verdaderos rompecabezas. Ahí armar es muy complicado, con cuestiones locales un tanto alborotadas. Eso no sucede en Neuquén.

    ¿Cuál es la diferencia?

    En Neuquén, Cambiemos funciona sin problemas graves, porque fue el primer distrito donde el radicalismo manifestó su apoyo a Mauricio Macri como presidente de la República. Gobernamos la ciudad capital, respondemos al Ejecutivo nacional y no hay diferencias internas. El gobierno nacional podría tener algún tipo de inconveniente por su estrecha relación circunstancial con el gobernador provincial del MPN (Omar Gutiérrez).

    ¿Esa relación estrecha a la que hace referencia, le está haciendo ruido?

    Ya tuvimos una reunión de intendentes de Cambiemos (el 17 de marzo en la capital federal, mientras se prepara otra para el 5 de mayo en Neuquén), y allí le pregunté al jefe de gabinete, Marcos Peña y al ministro del  Interior, Rogelio Frigerio, si pretendíamos un gobierno de transición u otro de transformación. Es que de transición conocemos mucho, después llega el peronismo y nos eyecta ¿Generamos la condiciones de normalidad para que vuelva el peronismo?

    Buena pregunta ¿Usted es de los que se oponen a los acuerdos con el peronismo o el MPN que, por esencia, es neoperonista?

    Las complicaciones en el armado nacional es que algunos en el PRO, son muy propensos a arreglar con el peronismo. En esto, la tengo clara: no hay peronistas buenos y malos. Hay peronistas con poder y sin poder. Es fácil acordar con ellos, cuando están afuera del poder. Cuando lo tienen, te pasan por encima con la topadora.

    ¿Entonces, cuál es su pronóstico?

    Las cosas se irán decantando. Hay partidos tradicionales, como el nuestro, con su liturgia y sus cuerpos orgánicos. El ARI tiene un liderazgo indiscutido (el de Elisa Carrió). El PRO es un gobierno, no un partido. Nosotros, como locales, armamos Compromiso Neuquino y yo soy el titular de Cambiemos.

    Por lo que usted dice, un gran interrogante se da en la provincia de Buenos Aires, donde se está a la caza de peronistas ¿Es así?

    No hay duda. Ahí tenemos un dolor de garganta que ni te cuento. Pero ¿dónde ponemos el acento? En el trazo grueso, en gobernar para poder superar la etapa populista de la Argentina ¿Cómo? Con dos períodos de Macri, por lo menos, para que el país pueda tener anclaje en el planeta tierra. No alcanza con un solo mandato. Y para que Macri repita en 2019, debemos ser amplios, tolerantes, conducentes y prácticos.

    ¿Por eso lo de (Martín) Lousteau en la capital federal, les mueve la estantería?

    No me quiero meter en otras internas…entre los porteños, el radicalismo viene perdiendo la estima pública hace mucho tiempo. En la provincia, ocurre lo mismo de forma paulatina. La UCR tiene menos fuerza. Por eso, insisto en el trazo grueso: Macri no puede ser un mero administrador de la transición, sino quedaría latente en el ambiente la acechanza del populismo. La única manera de superarlo, es con dos años muy claros (tras las elecciones legislativas de octubre). Hay objetivos  y, por primera vez, un rumbo. Venimos con una sociedad enferma, donde el gobierno de “la década ganada” incurrió en la peor de las patologías, creerse en el derecho a no tener razón. Podían llegar a decir: “pertenecemos a Oceanía, ¿y qué?”

    ¿Qué significa ser amplios y tolerantes con tantas vicisitudes?

    Tener amplitud y generosidad. Posponer las ambiciones sectoriales partidarias porque hay un objetivo más grande: abandonar el maldito gen del populismo. Yo hubiese preferido que se le permita a Lousteau participar de una interna de Cambiemos. Pero no hay lugar para Lousteau..

    Se lo tengo que preguntar: ¿el radicalismo vive una crisis terminal?

    Tuvimos un gran presidente, Ernesto Sanz, que evitó que la UCR se convirtiese en un partido testimonial. Muchos no le tenían confianza. Hay agrupaciones que han desaparecido, como el MID y el Partido Intransigente. Sanz evitó que el radicalismo pasara al ostracismo. Y está en la incesante búsqueda de poder, al contrario de lo que sostienen algunos correligionarios, especialistas en ser opositores. Para cambiar hay que ganar, no hay premio para el mejor compañero o el subcampeón. Hay que convencerse que ganamos y actuar en consecuencia: somos el oficialismo, con una herramienta interfuerzas.

    Una curiosidad: ¿por qué Sanz no adquiere otro relieve en la gestión de gobierno?

    Sanz fue un piloto de tormentas muy importante. Padeció las críticas de muchos radicales, en algunos casos  despiadadas. Y demostró su espíritu radical. Fue a la Convención, debatió, triunfó y sigue convencido de su decisión. El partido ocupa un lugar para juntar fuerzas y salir de la trampa populista. Le reconozco que quisiera que no se moviese entre bambalinas, y que su participación fuera más evidente y pública.  Pero está en comunicación permanente con Macri. Si no fuera por Sanz y Carrió, no hubiese existido Cambiemos y hoy gobernaría (Daniel) Scioli..La misión de Macri es terminar con el gen populista.

    La oleada de inversiones extranjeras nunca se produjo. Vaca Muerta se presentó con bombos y platillos y hoy parece que tampoco arranca, a pesar de un acuerdo en el que participó el gremialista petrolero Guillermo Pereyra ¿Qué sucede?

    Vaca Muerta estaba más muerta que nunca. No la inventó el MPN. Existe hace millones de años. Esperaba su oportunidad. La mejor fue durante “la década ganada”, cuando el barril de petróleo estaba a 140 dólares. La caída en el precio, hizo naufragar a Vaca Muerta. Con todas las diferencias que tengo con Pereyra, me parece que tuvo un acto de responsabilidad para sumarse a la iniciativa de Macri ¿Pero qué sucede? Hay otro precio internacional y a esa realidad hay que adecuarse. Podrían esperarse millones de años más, pero se decidió dar sustentabilidad a esta actividad hidrocarburífera en forma paulatina.

    ¿Hay que bajar las expectativas, entonces?

    Es que hay cuestiones económicas y también políticas que tienen consecuencias económicas. Los inversores están esperando las elecciones de octubre. La plata es nerviosa. No le gusta quedarse quieta. Pero a su vez, es miedosa, no se asienta en cualquier lugar. Y si bien no hubo lluvia, están llegando las inversiones. Hace poco más de un año atrás las tranqueras estaban cerradas. Hoy no. Pero los capitalistas se toman su tiempo. No invertirán en forma explosiva. La solución de todos los males, delos neuquinos y del país, requiere paciencia. Vaca Muerta también. Su rentabilidad estaba asegurada durante la época del kirchnerismo y no se hizo nada. Las transformaciones no se producen de un día para el otro.

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    23/ 04/ 2017
  • Lo dijo Florencia Arietto, ex jefa de Seguridad Deportiva de Independiente, en una entrevista con ExpedientePolitico. Además acusó a Angelici de ser cómplice de los violentos.

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  • En diálogo con ExpedientePolitico, el jurista Gustavo Ferreyra, advirtió que el ajustado fallo de la Corte que benefició con el 2 x 1 al represor Luis Muiña, podría transformase en “un indulto por goteo”, si los jueces inferiores, de todas las jurisdicciones, que tienen las restantes causas por delitos de lesa humanidad, asumen la doctrina fijada por Rosatti, Rosenkratz y Highton de Nolasco. Sin embargo, consideró que “hay una ventana” para que los jueces de primera instancia contrapongan argumentos convincentes y se nieguen a ampliar la dispensa a más de 200 militares y civiles que están en prisión por las atrocidades perpetradas a partir del 24 de marzo de 1976. “Hay un nuevo enfoque, para mí regresivo, en materia de derechos humanos que no contempla los compromisos internacionales asumidos por la Argentina”, sentenció Ferreyra. Ahora la entrevista completa:

    La Corte, con su nueva composición, en fallo ajustado, acaba de beneficiar con el 2 x 1 al represor Luis Muiña, condenado por torturas en el hospital Posadas. ¿Qué alcance le atribuye?

    Es un indulto por goteo. Un perdón parcial al reducir la condena.

    ¿Deberán esperarse ahora una lluvia de presentaciones de militares, se habla de más de 200?

    La Corte resuelve caso por caso. La jurisprudencia de la Corte no es obligatoria. Es cierto que el fallo habilita el reexamen de los cómputos penales a cada uno de los represores. Pero eso debe suceder primero en el juzgado de primera instancia donde fueron juzgados. Y acá hay una ventana: esos jueces podrían apartarse de la doctrina de la Corte ¿Por qué? Pues los fallos del máximo tribunal son moralmente obligatorios para los jueces inferiores, siempre que estos no opongan otros argumentos convincentes.

    ¿Si no lo interpreto mal, los jueces inferiores podrían resistir este fallo de la Corte?

    Es que los fallos de la Corte son solamente obligatorios para las partes. Lo de Muiña es cosa juzgada, con la reducción del 2 x 1. Pero los jueces inferiores podrían brindar argumentos distintos a la postura de Rosatti-Rosenkratz y Highton de Nolasco. Salvando las diferencias, en la época de (Raúl) Alfonsín, la Corte, se pronunció a favor del divorcio vincular, y después jueces inferiores entendieron lo contrario.

    Indudablemente, se trata de casos distintos. Aquí estamos hablando de violaciones a derechos humanos de lesa humanidad…

    Vuelvo a mi foco: en la mayoría de las veces la doctrina de la Corte se irradia verticalmente a todo el Poder Judicial. Pero eso no está escrito en la Constitución Nacional. Esperemos ahora ver que hacen en cada caso concreto los jueces, cuando los ex represores pidan reducción de condena. Tomemos el caso emblemático de (Alfredo) Astiz. Si pide que se le baje la pena en ejecución, y el juez le contesta que no está de acuerdo, se produciría una conmoción importante que podría ser replicada por otros jueces y se produciría una situación de gravedad institucional. Habrá que ver que actitud adopta el Ministerio Público Fiscal y si una vez más los casos llegan a la Corte. Esto no es un Boca-Estudiantes. Esto tiene que ver con la reducción de condenas por delitos de lesa humanidad ¿Qué hará cada juez? ¿Cómo le explicará a sus hijos o nietos que dejó en libertad a torturadores, asesinos y ladrones de bebés?

    ¿Los jueces también podrían usar los argumentos de Lorenzetti y Maqueda?

    Exacto. Los jueces de instancias inferiores podrían copiar y pegar los argumentos de Lorenzetti y Maqueda. Por eso, habrá que esperar la reacción de la tropa de jueces de primera instancia.

    Este fallo se da en un contexto político y social. El kirchnerismo ya no está. Macri dijo que iba a acabar “con el curro de los derechos humanos”. La Iglesia hizo un llamado a la reconciliación. Graciela Fernández Meijide, promueve un diálogo entre los contendientes del pasado…

    También, el año pasado, la Corte cambió su doctrina en un caso de Fontevecchia ante la Corte Interamericana. El contexto influye. Si bien la de los derechos humanos son una cuestión de Estado, no está en la agenda prioritaria de las políticas públicas. El Estado argentino no puede, frente a los delitos de lesa humanidad, ni declarar la prescripción, amnistiarlos ni perdonarlos. Para mí, está renunciando a un compromiso internacional, que establece que no se puede reducir la pena por delitos de esa naturaleza.

    ¿Los argumentos de Lorenzetti y Maqueda son convincentes?

    Lorenzetti siempre fue coherente, al igual que Maqueda. Por un lado hay un compromiso internacional de la Argentina, y por otro un elemento técnico muy complicado. Hay varias leyes en el tiempo: se puede aplicar la del comienzo porque es un delito permanente, la del final cuando se está consumando y la del intermedio. Los tres votos que favorecieron a Muiña atendieron a esta última, la más benigna. Es una legislación derogada, porque Muiña no estaba preso entre 1994 y 2001, sino que fue detenido en 2007.

    ¿Se inaugura, entonces, un nuevo criterio sobre nuestro pasado trágico?

    Sin duda, hay un nuevo enfoque. No existe ninguna confabulación, pero esto constituye una nueva mirada….para mí, mirada regresiva que claramente está en contra de los instrumentos de los derechos humanos que comprometen a la Argentina en la progresividad. Es como volver hacia atrás. Y constituiría un indulto por goteo, en el caso de que todos los jueces, de todas las jurisdicciones, asuman la doctrina fijada, por ajustada mayoría, en la causa Miña.

    6/ 05/ 2017
    Etiquetado como:
  • El economista presiona públicamente para que lo dejen jugar. En su paso de regreso a Buenos Aires estuvo en la Feria del Libro y mantuvo un diálogo con Expediente Político.

    Abandonó la embajada Argentina en Washington, donde estuvo un año y medio codeándose con los centros de poder mundiales y viviendo como “un cónsul romano” en una mansión de 500 metros cuadrados, en cuyos jardines había ciervos y ardillas.

    Volvió para competir en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires contenido por dirigentes del radicalismo, porque Martín no quiere ser “el Che Pibe” de “Cambiemos”.

    ExpedientePolitico lo encontró en la Feria del Libro, le hizo una pregunta y hasta escuchó, cuando se retiraba, cerca de las 10 de noche, cuando un personal de seguridad, le espetó: “Vos vas a ser Presidente en el 2019”.

    Con una sonrisa que iluminó su cara y alrededores y erizó aún más sus enrulados cabellos, contestó: “Noooo…”. Bueno, quizá primero jefe de gobierno porteño…..

    Si (Lilita) Carrió y (Horacio) Rodríguez Larreta, me niegan a mí y al radicalismo internas abiertas, estarán creando una minigrieta”. Así respondió Martín Lousteau a ExpedientePolitico y reveló que dejó la embajada argentina en Washington en representación del gobierno de Mauricio Macri, para venir a competir a la Argentina “en las peores condiciones”, con la intención de ampliar la coalición “Cambiemos”.

    “Lo mío no es un capricho ni una actitud personalista. Si me niegan la primaria, estarían rompiendo un espacio colectivo. Al cerrar Cambiemos en la capital federal, obturan la posibilidad de discutir y que haya alternancia, con valores pluralistas y republicanos que dicen defender”, contestó a otra pregunta.

    Acompañado, entre otros, por Emiliano Yacobitti, de la UCR porteña, y el socialista Roy Cortiña, Lousteau presentó sin anuncio previo, el libro “Emprender para transformar”, de Federico Saravia, en la Feria que con gran concurrencia de público se celebra en el predio de la Sociedad Rural.

    Desgarbado, vestido informalmente, hizo una breve introducción a favor de una transformación cultural, que tenga una mirada más abarcadora que el corto plazo. “La Argentina es una sociedad viciosa, que busca satisfacciones en el presente y sufre problemas en carne propia en el largo plazo. La sociedad se degradará si no nos auto limitamos y compartimos el espacio público”, expresó.

    Si bien señaló que se puede explicar el conflicto actual “por la pesada herencia que dejó el kirchnerismo”, subrayó que la encrucijada nacional “es estructural”, pues existe “el Estado más grande de la historia, la presión tributaria más grande del mundo, y pese a ello hay déficit y un tercio de la población en la pobreza”.

    Apuntó que ni la polarización, ni la grieta van a aportar las soluciones que se necesitan. Puso distancia de este fenómeno y reconoció que la Argentina “todavía vive de los stock, con un sistema educativo envidiable, alta tasa de alfabetización y reservas energéticas, por más que ahora haya que importarlas”. Agregó que hay una búsqueda por la igualdad de oportunidades, aunque enseguida advirtió que “los colchones se van afinando, se van quedando sin amortiguadores”.

    Este sitio le hizo notar que la grieta en apariencia es entre el gobierno actual y los que apoyaban a Cristina Fernández de Kirchner. Y le preguntó si el pleito en la capital federal de “Cambiemos” no estaba creando una nueva fisura, esta vez en el oficialismo que gobierna la Nación, CABA y la provincia de Buenos Aires.

    “Lo peor de la grieta – replicó – es que se transforma en un estado de ánimo que se replica, donde todos estamos estresados y ofuscados. Por eso, tratamos de llamar a la reflexión y pedimos internas abiertas. Ya las hubo, porque hay diferencias y matices en el diagnóstico y en la forma de encarar las situaciones. Si niegan la primaria, estarán creando una minigrieta”. Y abundó: “Hay que discutir de cara a la sociedad. Así se formó Cambiemos, por eso se hizo valioso el gobierno de Macri. No hay que modificar las reglas de juego cuando no nos conviene. Hay que pagar el costo. Yo perdí ante Lilita en el 2013 y no pasó nada. En el 2015 se debatió con respeto y transparencia, perdí con ECO y tampoco pasó nada”.

    Otro participante de la charla quiso saber del “ninguneo” de Carrió hacia su persona. “Perdí en el 2013 y no era un chico. En el 2015 fui con ella y tampoco lo era. Cuatro años después me transformó en un chico. Parezco el protagonista del curioso caso de Benjamín Button (por la película actuada por Brad Pitt, quien hace de una persona que nace con el cuerpo de un anciano y que con el tiempo va rejuveneciendo)”.

    Consultado por qué había abandonado las comodidades de Washington, Lousteau comentó que había optado por dejar un lugar donde le daban un trato preferencial (“como un cónsul en Roma”, sorprendió), para venir a competir en la Argentina con “quienes tienen supuestamente mucha más intención de voto, y muchísimo más dinero. Vengo a pelear en las peores condiciones, dispuesto a pagar los costos, con el propósito de agrandar el espacio”.

    “Los que me niegan la interna, están rompiendo Cambiemos, rompiendo la coalición en la capital federal, que es un espacio colectivo. Mi propósito es detener la grieta y el automatismo, que es algo cultural. Y lo que digo no es unidireccional. Deben preguntarnos a Larreta, a Carrió y a mí, todos los días, porque somos servidores y debemos exponer nuestras diferencias y matices”.

    Cuando una joven le hizo notar el peligro que se sigan repitiendo los errores, Lousteau, propuso tres vías para evitarlos: volver a imaginar juntos el Estado, “con el otro”, para incorporarlo “a la tarea hercúlea que nos espera” y no “arrogarse un derecho contra el otro”; ser capaces de discutir y dialogar, con apertura y lograr un diagnóstico local; y, más allá de las desventajas por ser un país en vías de desarrollo, aprovechar las ventajas de que “hay un laboratorio de 30 países como mínimo, que ya resolvieron problemas que nosotros aún no”.

    Pidió no traer soluciones de afuera ni traspolar nada, pero si entender y no andar inventando, cuando otros países han resuelto sus crisis y se han convertido en prósperos. “Tuvieron cambios culturales que les abrieron las mentes y los hicieron evolucionar en una suerte de retroalimentación. Nosotros estamos atrapados, hace 30, 40, 50 60 años, en el mismo círculo vicioso. Se dice que la Argentina debe competir, ¿por qué no pueden competir los políticos? Los políticos debemos convencer con ideas, para conseguir mandatos genuinos y juntos reimaginar un nuevo Estado”, concluyó.

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    3/ 05/ 2017
  • El histórico dirigente peronista criticó a Macri, le pegó duro a Cristina, a Randazzo y a todos los justicialistas con pasado en el menemismo y el kirchnerismo.

    28/ 04/ 2017
  • El intendente de Neuquén Horacio “Pechi” Quiroga piensa que el país necesita otro período de Macri.

    Enrolado entre los intendentes de “Cambiemos” que rechazan al peronismo “y el maldito gen del populismo”, el radical Horacio “Pechi” Quiroga, tiene a su cargo la organización de una reunión de jefes comunales y altos funcionarios del gobierno nacional, el próximo 5 de mayo en Neuquén.

    En esta entrevista exclusiva con ExpedientePolitico, reflexiona sobre la necesidad de una buena elección en octubre para consolidar “el rumbo”, favorecer la llegada de las inversiones y permitir que Mauricio Macri, siga como Presidente hasta 2023.

    Reconoció la crisis en la que se encuentra sumida la UCR y rescató el papel del mendocino Ernesto Sanz, quien en su criterio como presidente del  partido, evitó que esa fuerza cayera “en el ostracismo”. Dijo que le gustaría que tuviese un papel más visible y criticó a correligionarios que se sienten cómodos “en la oposición” y que no se dan cuenta que son oficialistas.

     

    No se puede hacer una caracterización general y única de la relación entre el radicalismo, al que usted pertenece, el PRO y la Coalición Cívica. Hay situaciones particulares e incluso muy conflictivas ¿Cómo lo ve?

    Hay distintas situaciones de acuerdo con la capacidad de desarrollo en cada distrito y según las responsabilidades  de gobierno. No hablemos de la capital federal ni de la provincia de Buenos Aires, verdaderos rompecabezas. Ahí armar es muy complicado, con cuestiones locales un tanto alborotadas. Eso no sucede en Neuquén.

    ¿Cuál es la diferencia?

    En Neuquén, Cambiemos funciona sin problemas graves, porque fue el primer distrito donde el radicalismo manifestó su apoyo a Mauricio Macri como presidente de la República. Gobernamos la ciudad capital, respondemos al Ejecutivo nacional y no hay diferencias internas. El gobierno nacional podría tener algún tipo de inconveniente por su estrecha relación circunstancial con el gobernador provincial del MPN (Omar Gutiérrez).

    ¿Esa relación estrecha a la que hace referencia, le está haciendo ruido?

    Ya tuvimos una reunión de intendentes de Cambiemos (el 17 de marzo en la capital federal, mientras se prepara otra para el 5 de mayo en Neuquén), y allí le pregunté al jefe de gabinete, Marcos Peña y al ministro del  Interior, Rogelio Frigerio, si pretendíamos un gobierno de transición u otro de transformación. Es que de transición conocemos mucho, después llega el peronismo y nos eyecta ¿Generamos la condiciones de normalidad para que vuelva el peronismo?

    Buena pregunta ¿Usted es de los que se oponen a los acuerdos con el peronismo o el MPN que, por esencia, es neoperonista?

    Las complicaciones en el armado nacional es que algunos en el PRO, son muy propensos a arreglar con el peronismo. En esto, la tengo clara: no hay peronistas buenos y malos. Hay peronistas con poder y sin poder. Es fácil acordar con ellos, cuando están afuera del poder. Cuando lo tienen, te pasan por encima con la topadora.

    ¿Entonces, cuál es su pronóstico?

    Las cosas se irán decantando. Hay partidos tradicionales, como el nuestro, con su liturgia y sus cuerpos orgánicos. El ARI tiene un liderazgo indiscutido (el de Elisa Carrió). El PRO es un gobierno, no un partido. Nosotros, como locales, armamos Compromiso Neuquino y yo soy el titular de Cambiemos.

    Por lo que usted dice, un gran interrogante se da en la provincia de Buenos Aires, donde se está a la caza de peronistas ¿Es así?

    No hay duda. Ahí tenemos un dolor de garganta que ni te cuento. Pero ¿dónde ponemos el acento? En el trazo grueso, en gobernar para poder superar la etapa populista de la Argentina ¿Cómo? Con dos períodos de Macri, por lo menos, para que el país pueda tener anclaje en el planeta tierra. No alcanza con un solo mandato. Y para que Macri repita en 2019, debemos ser amplios, tolerantes, conducentes y prácticos.

    ¿Por eso lo de (Martín) Lousteau en la capital federal, les mueve la estantería?

    No me quiero meter en otras internas…entre los porteños, el radicalismo viene perdiendo la estima pública hace mucho tiempo. En la provincia, ocurre lo mismo de forma paulatina. La UCR tiene menos fuerza. Por eso, insisto en el trazo grueso: Macri no puede ser un mero administrador de la transición, sino quedaría latente en el ambiente la acechanza del populismo. La única manera de superarlo, es con dos años muy claros (tras las elecciones legislativas de octubre). Hay objetivos  y, por primera vez, un rumbo. Venimos con una sociedad enferma, donde el gobierno de “la década ganada” incurrió en la peor de las patologías, creerse en el derecho a no tener razón. Podían llegar a decir: “pertenecemos a Oceanía, ¿y qué?”

    ¿Qué significa ser amplios y tolerantes con tantas vicisitudes?

    Tener amplitud y generosidad. Posponer las ambiciones sectoriales partidarias porque hay un objetivo más grande: abandonar el maldito gen del populismo. Yo hubiese preferido que se le permita a Lousteau participar de una interna de Cambiemos. Pero no hay lugar para Lousteau..

    Se lo tengo que preguntar: ¿el radicalismo vive una crisis terminal?

    Tuvimos un gran presidente, Ernesto Sanz, que evitó que la UCR se convirtiese en un partido testimonial. Muchos no le tenían confianza. Hay agrupaciones que han desaparecido, como el MID y el Partido Intransigente. Sanz evitó que el radicalismo pasara al ostracismo. Y está en la incesante búsqueda de poder, al contrario de lo que sostienen algunos correligionarios, especialistas en ser opositores. Para cambiar hay que ganar, no hay premio para el mejor compañero o el subcampeón. Hay que convencerse que ganamos y actuar en consecuencia: somos el oficialismo, con una herramienta interfuerzas.

    Una curiosidad: ¿por qué Sanz no adquiere otro relieve en la gestión de gobierno?

    Sanz fue un piloto de tormentas muy importante. Padeció las críticas de muchos radicales, en algunos casos  despiadadas. Y demostró su espíritu radical. Fue a la Convención, debatió, triunfó y sigue convencido de su decisión. El partido ocupa un lugar para juntar fuerzas y salir de la trampa populista. Le reconozco que quisiera que no se moviese entre bambalinas, y que su participación fuera más evidente y pública.  Pero está en comunicación permanente con Macri. Si no fuera por Sanz y Carrió, no hubiese existido Cambiemos y hoy gobernaría (Daniel) Scioli..La misión de Macri es terminar con el gen populista.

    La oleada de inversiones extranjeras nunca se produjo. Vaca Muerta se presentó con bombos y platillos y hoy parece que tampoco arranca, a pesar de un acuerdo en el que participó el gremialista petrolero Guillermo Pereyra ¿Qué sucede?

    Vaca Muerta estaba más muerta que nunca. No la inventó el MPN. Existe hace millones de años. Esperaba su oportunidad. La mejor fue durante “la década ganada”, cuando el barril de petróleo estaba a 140 dólares. La caída en el precio, hizo naufragar a Vaca Muerta. Con todas las diferencias que tengo con Pereyra, me parece que tuvo un acto de responsabilidad para sumarse a la iniciativa de Macri ¿Pero qué sucede? Hay otro precio internacional y a esa realidad hay que adecuarse. Podrían esperarse millones de años más, pero se decidió dar sustentabilidad a esta actividad hidrocarburífera en forma paulatina.

    ¿Hay que bajar las expectativas, entonces?

    Es que hay cuestiones económicas y también políticas que tienen consecuencias económicas. Los inversores están esperando las elecciones de octubre. La plata es nerviosa. No le gusta quedarse quieta. Pero a su vez, es miedosa, no se asienta en cualquier lugar. Y si bien no hubo lluvia, están llegando las inversiones. Hace poco más de un año atrás las tranqueras estaban cerradas. Hoy no. Pero los capitalistas se toman su tiempo. No invertirán en forma explosiva. La solución de todos los males, delos neuquinos y del país, requiere paciencia. Vaca Muerta también. Su rentabilidad estaba asegurada durante la época del kirchnerismo y no se hizo nada. Las transformaciones no se producen de un día para el otro.

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    23/ 04/ 2017
  • Lo dijo Florencia Arietto, ex jefa de Seguridad Deportiva de Independiente, en una entrevista con ExpedientePolitico. Además acusó a Angelici de ser cómplice de los violentos.

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