Sergio Whisky, un médico de El Bolsón reconocido por haberse recuperado de un hanta virus, es la principal punta de lanza de los abortistas del Pro. Candidateado a futuro gobernador de Cambiemos en Río Negro, su proyecto es restrictivo hacia el aborto, aunque a favor de la despenalización.

Daniel Lipovetzky es otro de los pro abortistas y en este caso más liberal en el sentido de la opción de decidir por parte de la mujer. Ambos representan posiciones minoritarias dentro del partido gobernante.

Carmen Polledo es “la defensora de la vida”. Reaccionó con furia al enterarse que Macri abría el debate y mantiene diálogo directo con la Iglesia para contener el voto en contra de la iniciativa. La proporción dentro del pro es 70 a 30 en contra de las despenalización.

En la última reunión partidaria del gobierno, Polledo emocionó a la platea y su exposición terminó con un cerrado aplauso.

Según pudo saber Expediente Político, en ambas Cámaras prevalece el voto en contra de la despenalización. En Diputados es leve la ventaja de los defensores de la vida, y que quiere en todo caso focalizar en la prevención y en las campañas sanitarias. En cambio, en el Senado el voto de los que se oponen a la despenalización es muy marcado.

Esto tranquilizó al Papa que recibe informes minuto a minuto de como iría la votación. Para su Papado, que cumple 5 años, sería un golpe tremendo anoticiarse que en su país se apruebe el aborto. Difícil de explicar puertas adentro del Vaticano.

Mientras, el Macrismo ya no concuerda  con que lo importante era instalar el debate y quedar como “plurales”. Una encuesta que le llegó al presidente indica que su electorado, de más de 45 años, está mayoritariamente en contra. Cuando se cruza con bases etarias jóvenes, el voto se invierte.

Lo mismo hay asimetrías entre los centros urbanos y el interior del país. Será por eso que parlamentarios que quiere evitar sorpresas propusieron trasladar la discusión de las Comisiones intervinientes a una geografía federal. Por el momento se rechazó.

En la Rosada descartan una Consulta Popular. A suerte o verdad al recinto. Si los pro abortistas fracasan sus proyectos perderán estatus parlamentario y hasta dos años no podrían volver a intentarlo.

Finalmente, sigue la pregunta: ¿cuál fue la verdadera motivación de Macri en abrir el debate? Se ha dicho cortina de humo por la economía. Otra opción no desechable es que en el momento que se lanza la “agenda positiva” el peronismo amenazaba con voltear el mega DNU que deroga y modifica leyes sancionadas por el Congreso. La agenda cambió, al menos por ahora.