¿Las películas de Gordo Porcel y Olmedo tendrán espacio en la tele dominguera de mañana? ¿Los humoristas podrán seguir haciendo chistes a lo Corona? Preguntas que van corriendo varas, de nuevas miradas, ante el avance inexorable de la sensibilidad social por los abusos de género.

La “tolererancia cero” en la Argentina partió de una cruda realidad. Los femicidios, a noviembre del 2017, sumaron 254 casos. Las marchas de NiUnaMenos  no pararon la furia machista. Como contra oferta a esta epidemia, surgió un claro empoderamiento de grupos feministas. Sus principales figuras acusan como rectores de lo que se puede o no decir en el marco de lo público.

La vara apunta alta, mucho más rápido lo que la propia sociedad parece asimilar. Algunos personajes carmeleados,  pintorescos en lo mediático, ya quedan vencidos ante el “buen decir”. Las disculpas deben ser inmediatas o el sistema los expulsa.

El último en experimentar el desfajase, entre su historia y el presente, fue Cacho de Buenos Aires. En el debut del programa de Mariano Iúdica por América, lanzó una humorada machista sobre que se siente al ser violado.

 

La primera que salió a condenar a Cacho fue la líder feminista Malena Pichot…

 

Quizás el antes y después lo marcó Gustavo Cordera con su aberrante declaración: “Hay mujeres que para sentir necesitan ser violadas”

Nunca más fue lo mismo para el ex líder de la Bersuit y sus apariciones públicas se restringieron al máximo.

Por la colectora, siguen otros miembros de la tribu Jurásica. Los Midachi siguen vendiendo entradas en Mar del Plata. Su humor no pretende ser cuidadoso con la mujer. Los chistes verdes es el plato que busca su clientela. Dady admitió, en un reportaje, ante el regreso del trío:  “Nosotros tratamos de ser honestos sin faltarle el respeto a nadie, pero sí, es verdad, se hace más difícil. Hoy tocarle el culo a la mina, como lo hicimos, es algo que por lo menos se tiene en cuenta”.

Por su parte, el ex embajador Miguel del Sel sufrió un mal momento con una periodista que le tiró un “carpetazo” de años atrás , cuando en una entrevista se habría pasado en a picaresca.

Macri llegó a decir en una humorada radial que uno de sus piropos preferidos era “que lindo culo que tenes

Los tiempos del cambio tiene una trampa mortal. El hombre es el único animal al que se le explica y vuelve a equivocarse. Las redes son su droga.