En el congreso del PJ provincial en La Matanza acordaron un pacto de no agresión y surgió el temor a que continúe la fuga de dirigentes mientras definen candidatos. 

Luego de que las múltiples líneas internas del peronismo bonaerense confluyeran en una foto de unidad en La Matanza, en la que detrás de escena cada sector se aseguró una lapicera para armar listas si hay internas, ahora el Grupo Esmeralda busca pegar primero.

El grupo de intendentes encabezado por Gabriel Katopodis (San Martín), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Juan Zabaleta (Hurlingham), Mariano Cascallares (Almirante Brown), Juan Pablo de Jesús (Partido de la Costa) y Eduardo Bucca (Bolívar), arrancó por Mar de Ajo una serie de actos con los que buscan sumar voluntades y así seducir a Florencio Randazzo.

El número al que aspiran es 30. “De los 53, si reunimos a 30, Randazzo nos tiene que acompañar”, se ilusiona uno de los alcaldes de la primera sección. Desde ese grupo, ven en el ex ministro la figura que puede reunificar al peronismo y hasta se ilusionan con una PASO contra Daniel Scioli, como revancha por la que el hombre de la “revolución ferroviaria” no pudo jugar en agosto de 2015.

Del otro lado, el otro sector mayoritario es el Grupo Fénix, que todavía no cuenta con una figura fuerte para una posible interna, y por eso buscan mostrarse como los unificadores. Aunque esperarán a Cristina, confiesan que prefieren que “no juegue” y se limite a apoyar a la lista peronista.

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Encolumnados detrás del ex intendente de La Matanza y actual presidente del PJ provincial, Fernando Espinoza figuran entre otros intendentes: Verónica Magario (La Matanza), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Gustavo Menéndez (Merlo), Ricardo Curutchet (Marcos Paz), Ariel Sujarchuk (Escobar), Santiago Maggiotti (Navarro), Marisa Fassi (Cañuelas) y los camporistas Juani Ustarroz (Mercedes) y Walter Festa (Moreno).

Los cristinistas más duros, hablamos de Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Juan Patricio Mussi (Berazategui), se acercan al Fénix para no quedar solos. Y aunque tienen pocos votos, los peronistas del interior bonaerense, el Grupo Establo, también son otro núcleo al que los jefes comunales del conurbano quieren seducir.

La cita del Congreso del PJ bonarense fue en el Polideportivo Alberto Balestrini, en Lomas del Mirador. Tanto los del Fénix como los de Esmeralda le aclararon a los camporistas que ahora el peso estaría en los intendentes porque tienen los “votos y el territorio”. Según indicaron a ExpedientePolítico dos jefes comunales, los cristinistas “lo entendieron y se quedaron tranquilos”.

Más allá de que agregaron apoderados y todos los sectores están representados por si no hay unidad para una sola lista, acordaron varios puntos. En principio, ningún intendente saldría a criticar a Macri o Vidal si antes no le consulta a los demás. La primera muestra de este pacto es que ante el giro de $ 25 mil millones de Nación a la Provincia además de los gobernadores, levantaron la voz el Gen y el massismo bonaerense pero el PJ no opinó.

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Además de la unidad, hablaron del temor de que más intendentes se fueran al Frente Renovador o al Gobierno de Vidal, como el caso de Francisco Echarren, jefe comunal de Castelli, que aceptó el cargo de subsecretario de Tierras, Urbanismo y Vivienda que le ofreció Vidal.

Una semana después, cuando el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez ofreció una asado para homenajear al ex presidente de Uruguay, José Pepe Mugica, Verónica Magario mantuvo una larga charla con Echarren para hablar de su partida. Pretendían contener la fuga pero otro jefe comunal saltó a Cambiemos. Se trata de Walter Torchio, intendente de Carlos Casares, en Cuarta Sección Electoral, de donde son Florencio Randazzo y Julián Domínguez.

Vidal ya incorporó a intendentes como Ismael Passaglia (San Nicolás), Hernán Bertellys (Azul), Carlos Berterret (Coronel Pringles) y Adrián Sánchez (Exaltación de la Cruz). También a Joaquín De la Torre (San Miguel). Arrancó hace un año con 65 jefes comunales en la Provincia (entre los del PRO y los aliados) y ya suma 71. La frágil unidad del PJ no logra contener la fuga y ahora son 52 intendentes.

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