En agosto de 2012, el ex ministro de Planificación Federal Julio De Vido junto al ex secretario de Obras Públicas, José López (ambos están detenidos), anunciaron el Plan de Ampliación y Remodelación de la avenida General Paz y los accesos a la Ciudad, por un total de $ 646 millones, que se financiarían con un cargo específico en el peaje. Fue del 20% en autos y del 40% en camiones, y sólo duraría 35 meses. Con el cambio de gobierno, “el impuesto De Vido” no solo permanece sino que ahora el macrismo lo sube y lo usa para costear obras de Vialidad Nacional.

Pese al endeudamiento y las promesas de inversiones, las obras viales las siguen financiando los automovilistas. Desde febrero, el peaje en la Panamericana en la hora de mayor tránsito pasa a $45, y el 54,2% de la tarifa es para el gobierno por el Recurso de Afectación Específica (RAE). Mientras que en el Acceso Oeste, en la misma franja horaria, el RAE es del 21,18%.

Cuando lo implementó De Vido en 2014, que había prometido ampliar la General Paz en 2009 y no lo hizo por falta de financiamiento, el peaje de la Panamericana valía $ 10, y el RAE que cobraba el kirchnerismo era $ 3,22, el 32,2%; y el 28,1% en el horario pico.

El año pasado, siguió con el macrismo. En la Panamericana los autos que pagaron $ 40, entregaron $ 23,48 para Vialidad Nacional a través del RAE, lo que representó el 58,7% de la tarifa. Pero el porcentaje fue aún mayor en el nuevo horario “congestión”, que va desde las 7 a las 9 hacia Capital y de 17 a 19 hacia Provincia. De los $ 50, el 66,96%, unos $33,48 fueron de RAE para el Gobierno.

El argumento del gobierno para continuar con ese cargo extra es continuar con la obra de extensión del Camino del Buen Ayre hasta la Ruta 2, la construcción de un tercer carril en el ramal Tigre y la pavimentación de colectoras del Acceso Norte, y la construcción de un cuarto carril en un tramo del Acceso Oeste. La mayoría de los anuncios por ahora son promesas.