El gobierno de Mauricio Macri arrancó con la idea de una depuración en Comodoro Py. Las circunstancias lo obligaron a cambiar de postura y hasta le tuvo que aceptar la renuncia a Oyarbide. Macri convivió casi dos años con los mismos jueces federales de Cristina. Pero el juicio político de Freiler y la posterior salida de Farah y Ballestero lo puso en una situación inesperada. En ese contexto, el gobierno decidió impulsar reformas en la selección de los jueces federales.

¿Habrá resistencia en Comodoro Py? “No hay demasiado margen”, dicen en el Ejecutivo. La salida de Ballestero y Farah dejó a muchos jueces federales debilitados. En el Gobierno aseguran que varios jueces operaron para que los camaristas no se vayan.

“Eran un dique de contención de las criticas, como en su momento fue Oyarbide y luego Casanello o Rafecas”, explica un operador de Tribunales.

Son los mismos jueces que apoyaron hasta último momento a Freiler. “Hasta le pagaron los abogados”, se lamentan en el Ejecutivo sobre aquella película.

Aunque se siente con más poder, el Gobierno no avanzaría contra otros jueces federales. ¿Canicoba Corral? “Está a punto de cumplir los 75 años“, contestan en el Gobierno, dando a entender que van a esperar que se jubile. Esto ocurriría recién en 2019.

En las últimas horas, el diario La Nación reveló detalles de la fortuna del juez que se candidateaba para ir a la AFI si el presidenta era Daniel Scioli. Según esa investigación, Canicoba y su esposa son dueños de por lo menos tres propiedades por U$2 millones: un semipiso en la zona más exclusiva de Palermo, una casona en Vicente López y un terreno en Uruguay.

En el Gobierno aseguran por estas horas que tampoco van a impulsar la salida de la jueza Maria Servini, como trascendió la semana pasada a partir de una denuncia de Elisa Carrió, que mantiene una relación de afinidad con la magistrada hace algunos años.