No solo su pelea con Carrió lo desgasta sino que sus posturas en el Alto Tribunal comienzan a estar en minoría. El caso testigo.

La Corte Suprema, en fallo dividido, determinó que Jorge Alespeiti, juzgado por la desaparición del escritor Haroldo Conti, sea beneficiado con prisión domiciliaria por su avanzada edad y problemas de salud.

El Tribunal entendió que más allá de la “barbarie” que se cometió en la dictadura, el Estado debe garantizar “la imparcialidad en la aplicación de las leyes” y que los derechos humanos son para todos, inclusive para aquellos que los violaron.

El dato distintivo es que por primera vez, en un fallo importante, Ricardo Lorenzetti quedó en minoría. El fallo fue 3 votos a favor de darle el beneficio al militar. Suscribieron esa postura Rosatti, Maqueda y Rosenkrantz. Este último acompañó los considerandos del jurista santafesino.

En minoría quedó Lorenzetti junto a Elena Highton de Nolasco (vice de la Corte) que no innovaron sus posiciones interpuestas durante la era kirchnerista.

No escapa esta novedad de las nuevas coordenadas de poder dentro de la Corte, ni la pelea personal y cuerpo a cuerpo que protagoniza el Rafaelino con la diputada Elisa Carrió. El último capítulo fue la carta documento por una demanda millonaria que le mandó el titular de la Corte a la candidata del gobierno para dar pelea electoral en Capital Federal.

Así como ocurre en las peleas callejeras, cuando un tercero separa, siempre hay quien rabioso tira una piña fuera de contexto. Lorenzetti no entendió que el respaldo del presidente Macri era un gesto para retirarse momentáneamente del revoltijo.

Los otros cortesanos creen que esta pelea, con gestos ampulosos, no va a deteriorar el trabajo del Alto Tribunal. El tiempo lo dirá pero el reloj de arena de Lorenzetti se va vaciando de a poco.

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