El ex juez federal Norberto Oyarbide, que debería estar afrontando un jury pero recibió la “bendición” del Gobierno para tramitar su jubilación, suele visitar los restoranes de la Recova, en 9 de julio y Libertador. Este mediodía se lo vio en El Mirasol comiendo una pechuga de pollo y tomando champagne.

Un comensal lo escuchó quejarse sobre la situación que está viviendo el ex canciller Hector Timerman, que no pudo viajar a Estados Unidos para someterse a un tratamiento médico porque ese país decidió revocarle la visa, aunque el juez Bonadio había autorizado el viaje.

Oyarbide sigue con su look platinado y trata de aferrarse al bajo perfil, pero en breve podría recibir malas noticias desde los Tribunales de Comodoro Py.