Cuando el microclima de los tecnócratas invadía la lectura política al ritmo del dólar y las lebacs, aparecieron los pilares de la política en Cambiemos. A diferencia de Carrió, por ahora, estos no exteriorizan sus críticas sobre los manejos de la Rosada.

En la reunión a solas con el presidente, fueron ellos los que le hicieron entender sobre la necesidad de ampliar la Mesa de decisiones, para un manejo de contención en la crisis financiera.

Fueron María Eugenia Vidal y Horacio R. Larreta los que sugirieron el regreso de Emilio Monzó y del radical Ernesto Sanz.

Este último es el más sorpresivo de los regresos ya que se sentía muy alejado, y los llamados a Macri eran esporádicos en los últimos tiempos. Sanz está radicado en su provincia (Mendoza) y las alternativas la venía siguiendo a través del gobernador y presidente del partido, Alfredo Cornejo.

Cornejo fue quien avivó el fuego de la interna, para posicionar al partido radical con vistas al armado de candidatos 2019. Esto disgustó, y mucho, a la Mesa chica de la Rosada.

La “Mesaza” de Mauricio estará apuntalada también por el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, que si bien en un inquilino del poder, sus opiniones de abrir el diálogo con los gobernadores peronistas han sido ninguneadas.

Ver para creer. Muchas veces se tituló con la búsqueda de un Pacto de la Moncloa para la Argentina. Las pruebas histórica del 83 en adelante demuestran que el único Pacto significativo fue el de Olivos y quedó devaluado por la reelección de Menem.

Ahora se trata de contener la tormenta. La contención política debe venir de la mano del llamado peronismo dialoguista o racional. Estará enclavado en intentos de acuerdos puntuales en el Parlamento. El tema de las tarifas en el Senado ya viene mal parido y Pichetto quiere escuchar para cantar envido.

El Presupuesto 2019 sí es una pieza clave y la Mesaza debe tejerlo desde el arranque del Mundial.

La familia Cambiemos tiene las fotos de la felicidad, garantizada por el blindaje que obtuvo Toto Caputo, hoy el más influyente ante Macri. La diferencia del momento es que los parientes olvidados regresaron y otros que lucían en eventos especiales ahora son fundamentales.

En la Mesaza están la parentela política, que con las diferencias hay que bancarla por la unión. Los radicales son una molestia ineludible para los puros del Pro. La Tía, solterona y simpática que siempre dice la “verdad”, contiene a la Clase Media. Carrió en su casa Hannah Arendt hizo votos de alineamiento con el abrazo de Vidal.

Como toda familia disfuncional, siempre se espera que alguien irrumpa con una deuda emocional y se pudra todo. Mientras, la Casa está en orden.