¿Quién ingresó al estadio, sorteó la vigilancia y rompió ocho autos de los futbolistas de Quilmes? Los nexos de los violentos con el ex Jefe de Gabinete de Cristina.

Sin embargo, la versión que cobra más fuerza está relacionada a un grupo de barras que ya no tienen el poder que sí tenían cuando Aníbal Fernández era amo y señor en el club del Sur.

El 31 de julio del año pasado, Marcelo Callelo se presentó en las elecciones y destrozó a la lista oficialista, representada por Leonardo Etchelecú, una persona cercana al Bigotón. Fue una auténtica paliza en la urnas: 2.770 de los 3.568 votantes pedían un cambio.

Así, Callelo asumió un club devastado, destruido económicamente y con importantes focos de conflicto entre los barras. El flamante presidente le cambió la cara al club desde lo social y bajó a la tierra a los jugadores. “Se comprometió a pagar lo que podía, nada de figuras y entonces el éxito deportivo pasó a un segundo plano”, aseguran desde la propia presidencia.

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Una de las decisiones más pesadas fue enfrentar a la barra del Cervecero, que hacía lo que quería en las instalaciones del club.

¿Un ejemplo? Hizo abrir las puertas del estadio y realizó el sepelio de un integrante. Además, todos los puestos de merchandising que estaban en las cercanías del club y que estaban en manos de los barras pasaron a licitación. En síntesis, se cortó el negocio.

En la tribuna, los barras de Aníbal, las facciones de Los Alamos y El Monte, también perdieron su espacio. Ahora los que manejan ese lugar son “Los pibes de la parrilla”, un grupo de socios que recibieron la aprobación de Calello.

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“Aníbal y su gente dejaron un club hecho mierda. Fue el único político que no puso plata en el club“, afirma un socio que va a todos los partidos, en el Centenario.

Los cuestionamientos para Aníbal Fernández apuntan a “una mala gestión” y aseguran que en la actualidad  “se borró”.

“Cuanto más lejos mejor. El equipo de ahora no es mejor que el de antes, pero con el actual presidente la situación es más clara y se nota que hay menos violencia”, dicen. ¿Quién habrá atacado los autos luego de la derrota contra Defensa y Justicia? Esa es la gran pregunta, aunque en el entorno de las actuales autoridades no hay dudas.

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