La grieta de River-Boca sumó un nuevo capítulo a raíz de la posibilidad que los dos equipos más grandes del país compartan un estadio en el futuro. Al estilo europeo como ocurre con el Milan-Inter, en Italia. En argentina la intención estuvo con el estadio único de La Plata, que en la práctica solo usa Estudiantes.

Rodolfo D’Onofrio confirmó que la idea había surgido de Mauricio Macri y dijo que no era descabellado. “¿Tiene lógica tener una cancha que la usas cada 15 días? Techados, con escalera mecánica”, dijo el titular del club de Núñez.

Los periodistas deportivos lo titularon :” La BomboMonumental”. Una idea utópica después de los serios incidentes ocurridos en el último superclásico.

Rápidamente llegó la respuesta de la vereda de enfrente. “No vamos a sacrificar nuestra identidad”, respondió Christian Gribaudo, el dirigente que se posiciona para tomar el lugar de Angelici por el oficialismo en las próximas elecciones. “Somos muy grandes para compartir el estadio”, tiró Daniel Angelici. Así le marcaron la cancha a D’Onofrio.

La historia siguió. Porque D’Onofrio bajó un cambio y acusó a los dirigentes de Boca de hacer declaraciones altisonantes en la previa de las elecciones. También se puso reflexivo y preguntó: “¿Por qué los argentinos tenemos este complejo de que cada uno tenga su propio estadio”. Finalmente, aclaró que la decisión será de los socios de River.

Algo está claro. Los hinchas de River y Boca sí se pusieron de acuerdo y rechazaron de pleno el proyecto que Macri había planteado en junio de 2000 y que D’Onofrio intentó reflotar.

D’Onofrio sabe que su único interlocutor posible para una mudanza del Monumental es Macri. La Rosada corrió de la negociación a Santilli, del gobierno de Larreta.