El reloj marcaba cuatro minutos del segundo tiempo cuando los jugadores de San Jorge de Tucumán se sentaron en el campo de juego en la final por el ascenso a la B Nacional. Este hecho casi inédito y escandaloso se dio en Mar del Plata, donde el local Alvarado ganaba por 1-0 y obtenía, hasta ese momento, el campeonato.

Los jugadores de San Jorge dijeron que el árbitro los perjudicó durante el primer tiempo, en el que expulsó a dos jugadores visitantes durante el primer tiempo. El primero fue Valdez, quien recibió la segunda amarilla a los 24 minutos. En cambio Guardia vio la roja por protestar y agredir al árbitro tras el tanto de Alvarado, conseguido en posición reglamentaria.

Así fue que los futbolistas de San Jorge tomaron la decisión en el entretiempo y se desplomaron en la cancha en el arranque del complemento. “Nos robaron en la cara y vamos a protestar el partido”, argumentó el capitán Tapia. “Se cagan en nosotros”, esgrimió Guardia.

Este método de protesta es curioso, aunque no es la primera vez que sucede en el fútbol argentino. En 1963, los jugadores de San Lorenzo, en desacuerdo con el arbitraje, utilizaron la sentgada como protesta en el duelo que Independiente ganó por 9-1 en Avellaneda. ¿Cuál era la queja? La violencia de los defensores del Rojo, que sacaron a tres jugadores por sus infracciones. Entre ellos, al Bambino Veira.