Argentina, 1985: la película que narra el último relato de amplios consensos de la democracia

Será el film que nos represente en los Oscar, como fue la consagrada “La Historia Oficial”. Qué pasó con otros relatos a 40 años.

De Relatos románticos , de restitución de valores democráticos, pasamos al dominio de Relatos Salvajes. ¿Qué nos pasó llegando pronto a los simbólicos 40 años de democracia? Alberto sueña con finalizar su magro mandato, en una mesa larga del diálogo de la dirigencia nacional , “tarde te fiaste”. Su impronta es la de un mochilerro haciendo dedo en una ruta , plagada de clavos miguelitos y con la visión de llegar como sea en un viaje de terror.

La película de Santiago Mitre, Argentina, 1985, viajará a los Oscar. Así como fue la consagrada La Historia Oficial, la oportunidad de su aparición en la pantalla grande y multiplataformas invita a repensar donde estamos parados.

Como se sabe Darín personifica al fiscal Strassera, con aquel alegato inolvidable del Nunca Mas. Cuando Alfonsín jugó esa carta brava, en plena transición democrática, de juzgar a la Junta Militar como los máximos responsables de los crímenes de lesa humanidad, se fue construyendo un consenso mayoritario que desde esa base cívica se podía reconstruir una convivencia de todas las fuerzas políticas y sectores sociales. El tiempo maceró ese hito fundacional. También el kichnerismo se lo quiso apropiar, pero eso fue la otra cara del Relato.

No hubo, después de este Relato emocionante, ningún otro que colmó expectativas mayoritarias en la sociedad nativa. Ese mismo gobierno malogrado desde lo económico, tuvo el sapo de “las felices Pascuas”. Jóvenes de ayer, movilizados como nunca defendieron la democracia de un alzamiento carapintada. El líder quiso evitar un baño de sangre, se diría seguramente con algo de razón.

Se pueden configurar otros relatos,  que  se fueron desvanecieron como pompas de jabón. Con el Menemismo estuvo el relato de la modernización de los 90 y sobre todo ese espejismo fantástico que fue la convertivilidad del 1 a 1 de nuestra moneda con el dólar.

La Alianza aterrizó con un discurso anti corrupción, que desde entonces invade la indignación ciudadana , dejando la sensación perpetua de la impunidad al poderoso. El mandatario que prometió barrer esa cultura de mafiosos que se llevan lo ajeno, terminó sospechado por la causa Banelco, reprimiendo manifestantes acorralados por al crisis económica y despidiéndose raudamente en un helicóptero.

La capa de maquillaje le dio otra oportunidad al peronismo. Tras la semana de 5 presidentes, Duhalde fue el bombero junto a Lavagna. El Cabezón se sinceró y nos dijo “estamos condenados al éxito”. Y así fue…

El kirchnerismo de Néstor rumbeó por el sentimiento de las bases del peronismo setentista. Mediante una negociación exitosa con el FMI, para desendeudar al país, encontró un apalancamiento en su relato , quizás refundacional ante los nuevos votantes. El plus fue descolgar el cuadro de Videla a través de la orden emanada al General Bendini. Las divisiones entre argentinos ya comenzaban a ser gigantes , aunque todavía no se les pusiera el nombre de La Grieta.

Cristina fue su socia con volumen politico y actoral. Hasta estos días, domina la escena de propios y ajenos. El gobierno fallido de Mauricio Macri sigue teniendo defensores ante la evidente polarización de la agenda social. O Ellos o nosotros.

Argentina, 1985 cuenta la historia de ese parto con dolor pero que cuando se consolidó nos dio una cuota de esperanza indispendsable. Tiempos en que la Justicia dictaminaba y los fallos no se discutían en las tribuna caliente del gran desencuentro nacional.

Horacio Caride