Luis Barrionuevo al igual que Eduardo Duhalde se consideran los primeros adelantados en hablar de al figura de Roberto Lavagna como síntesis de unidad para vencer al gobierno e impedir el regreso de Cristina.

La mesa del gastronómico será más ampliada que otros años en su tradicional asado de arranque de año. Entre los sindicalistas amigos estarán Andrés Rodríguez y Gerardo Martinez. El lustre de la reunión Julio Bárbaro y el profesor Carlos Campolongo. Se suma el economista Aldo Pignanelli y el dipu-empresario, el Vasco De Mendiguren.

A los sectores sindicales les gusta que Lavagna les prometió que si le toca un papel protagónico en la futura administración no habrá reforma laboral como quiere el actual gobierno y el FMI.

Lavagna lo ve desde Cariló en ojotas y medias. La discusión principal previa es qué intensidad tendrá el comunicado final.

Bárbaro quiere que el nombre y apellido de Lavagna figuren asociados a a palabra unidad. Otros quiere ir más despacito como la canción de Ponce.

Los otros Apóstoles de la tercera vía peronista están celosos y pretenden que el economista estrella baje a una interna abierta con otros postulantes, algo que el ex ministro de Néstor y el Cabezón pretende eludir.

Los armadores de una fórmula digestiva apelan a los números de las encuestas que dicen que la población quiere alguien que solucione el tema económico y a la vez gustan de una mano dura para combatir la inseguridad. Ahí talla Lavagna-Pichetto.