Las horas de Carrió entraron en modo reality . Desde que cometió descarrilamientos discursivos, Lilita no para de apagar incendios, a veces con nafta Super.

En su regreso de la provincia de Córdoba, sonrío ante un celular de quien creía afín y se llevó una sopesa y escarche.

Luego de la sesión en diputados, relajo enlongando y se acordó del kirchnrismo.