Dos tiros en uno. Carrió, que se definió como “una vieja espléndida”, presiona para una reforma de la Ley de Ética Pública que modifique la OA (Oficina Anticorrupción). Quiere que se incluya en la apertura de la sesiones ordinarias del próximo 1 de marzo.

Con eso, Lilita se garantizará sacar de la órbita del Ministerio de Justicia al organismo a cargo de la revisión de los hechos de corrupción en el estado, es decir correr a Garavano y de paso también a Laura Alonso.

El proyecto plantea eliminar a la OA y reemplazarla por la Agencia Nacional de Confianza Pública, un ente descentralizado, con autonomía y autarquía financiera, dependiente de la Jefatura de Gabinete.

Recordemos que a Carrió le quedó la espina clavada de no haber podido desplazar a Garavano a quien acusa de mal desempeño en sus funciones y apañar a personajes de dudosa ética.

La cabeza le voló cuando el actual ministro había expresado que “no es bueno que un ex presidente este detenido o pidan su detención”, a propósito del caso Menem, pero que también fue leído como una suerte de cobertura a Cristina.

A la vez, Lilita critica que Garavano haya nombrado como asesora a la ex Procuradora María del Carmen Falbo a quien sindica como encubridora de delitos relacionados al narcotráfico.

Por último, la líder de la CC está convencida que Garavano ejerce manipulación en el nombramiento de los jueces. Macri siempre respaldó al ministro, pero la disputa sigue abierta.