¿Castigo para un fiscal díscolo?

El fiscal Carlos Rívolo es uno de los que cosechó más problemas con su jefa, la Procuradora Alejandra Gils Carbó, quien mantiene una disputa abierta con varios de los fiscales federales de Comodoro Py. Rívolo es el fiscal que investigó, en sus inicios, el caso Ciccone que involucra al vicepresidente Amado Boudou, y que pidió el allanamiento en su domicilio. Por ese motivo fue desvinculado de la causa. Pero en las últimas semanas, se suscitó un episodio que algunos toman como una revancha hacia el fiscal, fanático riverplatense.

La secretaria de Rívolo, Marisa Tarantino, concursaba para ocupar seis vacantes de fiscalías de instrucción y estaba ubicada cuarta en el orden de mérito, con lo cual se preveía que iba a ser una candidata segura para ocupar alguno de esos cargos. Pero llamativamente, Tarantino fue bajada de la terna. Las especulaciones son varias. Algunos lo atribuyen a que hubo sed de venganza hacia el fiscal Rívolo. En cambio, otros aseguran que la secretaria no tejió buenas relaciones con allegados al Gobierno ni tampoco con la Procuración General, que es donde se elevan las ternas al Ejecutivo.