Cristina está moderada en las formas pero sigue implacable en sus objetivos de volver al poder. La ex presidenta, que sigue arriba en algunas encuestas, presiona a mandatarios peronistas del interior del país con la atomización que produce su figura en las posibilidades reeleccionistas que tendrían. Si sus candidatos locales de Unidad Ciudadana van por afuera, le suma chances a los de Cambiemos. Entonces, el desdoblamiento juega en contra.

Hay dos casos como los de Catamarca, primer round electoral, o San Juan, cuyo gobernador está cerca a una tercera opción electoral (Peronismo Federal), donde logró bajo presión volcar parte de los recursos de campaña internos a la pelea de al provincia de Buenos Aires.

¿Legal? La legalidad y las sombras están inestables ante un instrumento como la ley de fondos de campaña en el que el sistema político no se pone de acuerdo cómo transparentar. El proyecto que había ingresado para extraordinarias fue vetado por Carrió.

Hubo encuestas que demuestran la polarización vigente Macri/Cristina y a la vez que la ex mandataria crece al ritmo de la recesión económica.

Su Twitter está timorato, midiendo caracteres por caracteres. El comportamiento distante si polemizar a raíz del G20 en Buenos Aires, la mostraron atenta a calibrar su energía.

En ese marco, Cristina puede ir condicionado a los otros peronistas que preferirían que pase a ser una pieza de museo más que otras vez presidenta..

La líder de Unidad Ciudadana sabe que los aportantes privados le son esquivos, en principio, por el “miedo al cuco”. La experiencia traumática de su gobierno entre Estado y privados dejó una marca profunda.

En tanto, su posible vice o candidato a gobernador, Axel Kicillof, trata de tranquilizar a los Mercados por la posible vuelta. No romperá acuerdos preestablecidos ni harpa locuras en las reglas de juego. Traducido: no vuelve el morenismo y la deuda se paga con algún replanteo de mirada social. ¿Le creerán?

Un calendario electoral que será tan largo como la discusión del partido River-Boca, tendrá test intensos hasta la final de octubre. Quien aproveche mejor la guerra de nervios sacará una mínima ventaja. El gobierno tiene la caja y el peso social de la administración. Cristina tiene una principal duda.

Si Vidal se animara a desdoblar las elecciones en Provincia, la metería en un dilema. ¿Podría avanzar con un candidato propio sin competir ella?  Una derrota temprana casi la dejaría fuera de la Rosada.