Elisa Carrió quizás es más peligrosa para el gobierno callada que activa en los medios. Su tormenta dialéctica despertó un enfrentamiento de tipo personal con el presidente Macri, a quién le dio a elegir: “o él (por Angelici) o yo..o se cae ( por el gobierno)”.

Dicen que habrá una foto conciliadora entre ambos. Anoche, Carrió iba a ir al programa de su amigo Joaquín Morales Solá, pero desistió alegando sentirse mal.

ExpedientePolítico pudo saber que la líder de la Coalición Cívica optará por menos declaraciones públicas aunque insistirá en profundizar algunas líneas de acción de pesquisas que siguen sus máximas colaboradoras y que ella monitorea.

Cree que si se evidencian los nichos de corrupción actual, los funcionarios escrachados por ella tendrán que abandonar el gobierno.

¿En qué anda la “fiscal” de la República? Apunta al PAMI. Desde que se fue Quintana de la Vice Jefatura de Gabinete sospecha que volvió el desmanejo entre lo público y los intereses privados de los laboratorios.

También tiene a su equipo husmeando los intereses corporativos sindicales en Vaca Muerta, la llave de oro de esperanza del despegue de la economía. Su olfato la llevó a poner la lupa sobre el veterano dirigente sindical y actual senador nacional, Guillermo Pereyra.

El titular de los Petroleros, que le dio a Macri un convenio flexible de trabajo para avanzar en Vaca Muerta, habría obtenido ventajosas oportunidades de contratos y manejos de fondos. Pereyra hasta habría favorecido a familiares con estos puentes a la modernidad de la provincia de Neuquén. Lilita pidió levantar el pie del acelerador a las futuras denuncias mientras el  senador se atiende de una grave dolencia en EEUU.

Por último, en la AFIP a Carrió se le atragantó el alma. Venía avanzando, con una segunda línea del organismo, en dirección al primo del presidente, Ángelo Calcaterra.

Tras su indignación por el desplazamiento de tres funcionarios, Lilita escuchó al titular de la AFIP, Leandro Cuccioli, y aprobó una tregua. ¿Hasta cuándo? Nunca se sabe.

Ahora, Carrió solo confía en Marcos Peña, al que ve en el centro de los cuestionamientos por el crítico momento que atraviesa el gobierno. Cree que es víctima de la vieja política.

Por otra parte, desde el PRO adjudican la rabia de Carrió a razones de trazado electoral. “Está pidiendo pista para ir como senadora, y Larreta y Macri le cerraron el camino”.  Inclusive, dicen que no descarta ver una Paso a candidato a presidente en Cambiemos entre el presidente y la Dama del poder de veto.