Karina Martínez Ondebil lloró en los pasillos de la Rosada. Para ella, este jueves no fue un día cualquiera. Su paso por el Gobierno acumula una década, desde que el Corcho Scoccimarro, ex vocero de Cristina, la llevó como una colaboradora en la estructura de medios. Desde ese entonces interactuó con muchos periodistas acreditados que la reconocen como una profesional entendida en la materia. Cuando llegó el nuevo gobierno la reubicaron en Jefatura de Gabinete, hasta ahora que decidieron prescindir de sus servicios,

Hace tres semanas, un informe de Lanata la mencionó como supuesta beneficiada de viajes, por el vinculo de su marido, el sindicalista aeronáutico Edgardo Llano. El Gordo, titular de general de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA), protagonizó una férrea militancia en la campaña de Cristina y tuiteó un mensaje despectivo hacia el presidente, llamándolo “Mugricio”,

En PPT se mencionó el perfil de los principales gremialistas del aire, y en el caso de Llano quedó escrachada Karina, de quien se dijo que en el último año tuvo 9 viajes al exterior que, según el informe, no podría justificar.

La breve pero quirúrjica mención terminó de sellar su suerte como empleada de la Jefatura de Gabinete. En su entorno sospechan que en la Rosada hubo informantes para sacarla del medio.

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