El Debate de vices funcionó como espejo de estrategias que se repetirían en la gran final de Derecho

El duelo lo ganó Villarruel. Rossi estuvo demasiado contenido. Milei tendrá que jugar más fuerte con el riesgo de mostrar su cara violenta.

El Debate de vices cumplió su objetivo de show televisivo en la pantalla de TN. El tono y vértigo de cruces pareció favorecer a una aplomada   Victoria Villarruel. La vice de Milei manejó con mayor certeza los tiempos de su relato. Alzó el tono al límite de lo impertinente, tapando a un hiper contenido Chivo Rossi. Como cuando la candidata dijo “no te metas con ese tema que salís esquilado”. Por momentos, Rossi sufrió el estar ante una mujer empoderada y con muy poco que perder en el intercambio de patadas abajo del cinturón.

Hasta el uso de algunas palabras le generaron tropiezos al funcionario. Repitió la palabra “carancheo” y estuvo muy quejoso por el efectismo de la libertaria en varios de sus planteos. Contagiado del asesoramiento de los gurúes brasileños cercanos a Massa, fueron saltos demasiado estridentes los que tuvo Rossi en el debate.  Los vaivenes de pasar de un tono zen a manotazos de ahogado al quedar ante las cuerdas,  hicieron del Jefe de gabinete un producto televisivo bastante edulcorado.

El peor momento fue que se le notó la impaciencia y el fastidio ante la adversidad, estado de ánimo que lo llevó a quejarse como futbolista, que al sentirse bombeado, reclama el VAR. Marcelo Bonelli lo paró en secó: “Las reglas ya las discutimos Rossi”. En un momento, se soltó a la arena ramplona y tuvo un verdadero acto fallido cuando dijo “ya prescribió” sobre los ñoquis de La Cámpora que le disparaba su oponente.

Ella se desempeñó como una actriz segura del papel de querer expresar el cambio versus la continuidad. Las palabras “mentiroso” y “kirchnerismo” fueron su caballito de batalla.

El Debate midió 8 puntos en su pico máximo de A Dos Voces. Mucha gente participó en la web de TN dando clara ganadora de la contienda mediática a la hija de  un militar “héroe” de Malvinas”.

Fue un entremés del plato fuerte del próximo domingo, en la Facultad de Derecho. Massa no es el Chivo. Sabe de sobra como teatralizar, sin culpas, el rol de candidato que pretende saltear antinomias y llevar adelante un discurso de unidad nacional. Sin duda, algunos tips se podrían repetir. Como el del mostrar un perfil dialoguista vs la intemperancia.

Massa buscará desestabilizar a Milei desde los derechos y también manejando el concepto de solidaridad y familia.

El domingo a la noche, en el Debate más esperado, se verán las verdaderas garras del León. Quizás muchos pidan, desde el banco de La Libertad Avanza,  que vuelva Villarruel a la arena la gladiadora de los tres minutos de slogans.

Horacio Caride