Mucho se habló del éxito editorial del momento: Sinceramente, escrito por Cristina Fernández de Kirchner. Cada capítulo generó un comentario, pero las 600 páginas siempre guardan algo más.

Llegando al final de la lectura, aparece una anécdota que es propia de una película de Fellini. Los protagonistas son Cristina Kirchner, Hector Magnetto y una caniche mini toy llamada Cleo.

La anécdota empieza con un dato revelador. Luego del conflicto con el campo en el año 2008, Hector Magnetto, CEO del Grupo Clarín, fue a almorzar con Cristina y Néstor a la residencia de Olivos, según cuenta la ex presidenta en su libro. Esto sorprendió a muchos lectores, ya que se pensaba que luego del mayor enfrentamiento que tuvo el Grupo Clarín con el gobierno, la relación entre ambos se había cortado para siempre.

Luego del almuerzo, Cristina y Magnetto fueron a conversar a solas a una sala contigua al comedor. Cristina tenía sobre su regazo a su caniche mini toy llamada Cleo. En medio de los reproches de la expresidenta al CEO de Clarín, la perrita Cleo empezó a gruñir enérgicamente cada vez que Magnetto hablaba. Los ladridos y gruñidos subieron tanto de tono, que Magnetto lo advirtió y dijo: “Qué simpatica la perrita”.

Cuenta Cristina en su libro: “Cleo estaba sentada en mi regazo y no le sacaba los ojo de encima (a Magnetto). De repente empezó a gruñir y gruñir cada vez más fuerte. Aunque la reté no hubo caso. Le mostraba los dientes cada vez más, hasta que le tiró un tarascón al aire. Tuve que sacarla de la sala”. 

Según cuenta Cristina en su libro, esta actitud de la perrita la impresionó mucho. Cuando se lo contó a Néstor, el ex presidente no podía dejar de reírse. Cristina reconoce que el animal no era muy sociable. Pero asegura que nunca la vió así, tan nerviosa ante la presencia de un extraño.

La perra preferida del matrimonio Kirchner se llama Cleo en honor a Cleopatra, la reina egipcia por la cual Cristina confiesa una gran admiración .