Pablo Tonelli se fue de viaje y archivó el pedido de remoción del juez de Dolores Ramos Padilla. Tras diversos análisis, voces sensatas del oficialismo se habrían dado cuenta que la embestida que hicieron en los primeros días del tembladeral de la causa de Dolores, ante las desprolijidades de contactos y WhatsApp, dejaron mal parados los parámetros discursivos de “no intervención en el campo judicial”.

La embestida de iniciarle un juicio político quedó en suspenso y la mayoría de las fuentes del Consejo dicen que está camino a vía muerta.

El ministro Germán Garavano había presentado una nota al Consejo para que se estudiara la explosiva presentación del juez en la Comisión de Libertad de Expresión que lidera Leopoldo Moreau.

Además, Ramos Padilla se está moviendo con mucha firmeza y aplomo en la causa que administra en Dolores a la espera de la ratificación de la Cámara de Mar del Plata en la cuestión de competencia.

No ayudó Stornelli a los planes iniciales del gobierno, ya que su tesitura de ampararse en los fueros para evitar dar explicaciones ante el llamado a indagatoria terminó siendo un boomerang.

En el Gobierno esperan que se presente o tome el camino de apartarse de la causa de los cuadernos para no contaminarla y que resulten favorecidos los imputados k. Creen que hay otros fiscales preparados para asumir con responsabilidad ese rol.

Las declaraciones del ministro de la Corte, Horacio Rosatti, sobre la responsabilidad de ponerse a derecho ante un requerimiento de la justicia por más que no le guste el perfil del magistrado convocante, sintoniza con la ayuda inmediata que la mayoría del bloque llamado peronista de la Corte le dio a Padilla para ayuda operativa.

Aunque quizás los dichos de Rosatti estén motivados en los rumores sobre espionaje a su persona, y al presidente del Máximo Tribunal, por parte de la banda que D’Alessio.

Aunque por ahora no avanzará el juicio político, el Gobierno está decidido a abroquelarse para impedir el ascenso del juez de Dolores a un juzgado federal de La Plata, aunque sus calificaciones estaño por encima de los otros postulantes. La desconfianza es mutua.

En tanto, Ramos Padilla procesó al espía Barreiro y a dos ex comisarios de la Bonaerense, que habrían espiado a la gobernadora Vidal.

La causa que cuenta con elementos probatorios importantes entró en zona de definiciones. En su última resolución el magistrado dijo que “a esta altura está claro que la organización tenía fuertes vínculos con agencias estatales, funcionarios, legisladores, jueces, abogados y periodistas, cuyo grado de responsabilidad habría que analizar…”.