Es un decreto a pedido de Vidal. Se desactiva el permiso de colectoras, autorizado en su momento, por Cristina, y que un candidato de Cambiemos aprovechó.

El plan de Massa de ir con una única fórmula en Provincia puso en alarma a La Plata. Vidal habló del tema con Macri y tuvo su revancha después de ser “disciplinada”, por la Rosada, al quitarle la oportunidad de desdoblar las elecciones, y salvar la ropa ante el desgaste del presidente.

El Tigrense lejos está de haber articulado su plan con Cristina. Lo escuchó pero no está convencida que para ella sea negocio y le aconsejaron tomar distancia de la movida, ya que caería como una “ventajita” ante la opinión pública.

El gobierno eligió el camino sustitución del decreto de Cristina. Un consultado por esta materia, en las últimas horas, fue el constitucionalista Daniel Sabsay, quien ayudó a elaborar el decreto número 259.

Cerca de la ex mandataria se lamentaban de la situación ante el decreto presidencial ya que aunque  estén fastidiados con Massa, creen inevitable cerrar juntos una estrategia de réplica. Todo se aprovecha para pegarle al oficialismo es su momento de mayor debilidad.

Jorge Landau espera conocer los detalles del decreto del presidente. Si es una reglamentación, de la anterior disposición electoral, habría un esquema de queja más limitado. Mientras que si el gobierno elige el camino de al derogación la zona de judicialización de la elección clave del mapa 2019 es casi un hecho.

El que se aprovechó del decreto de Cristina , que ahora se cuestiona, es el actual gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, quien se dejó colgar las listas del oficialismo y de Massa en su provincia para asegurarse el triunfo.

Vidal se juega mucho en el final de esta historia. De la mujer invencible y blindada pasaría a una fragilidad contagiosa y emparentada con lo que viene ocurriendo en Balcarce 50.

Insaurralde observa expectante. El peronismo unido en una sola fórmula, de poder ser posible, lo tiene como un principal protagonista.

El intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, ya puso el grito en el cielo. “No les preocupa la calidad institucional cuando el agua les llega al cuello”, dijo.