El juez confirmó que investiga a un tunecino por las amenazas de ISIS

El juez federal platense Alberto Recondo, a cargo de la causa por las amenazas a Cristina Kirchner, confirmó que se investiga la pista de un empresario tunecino que vivía en la Tripla Frontera. “Es una de las pistas que se investigan”, le dijo al diario Clarín, aunque se negó a dar más detalles. 

La verdadera historia de las amenazas habría comenzado en la Triple Frontera, donde la Secretaría de Inteligencia (SI) investigaba a un empresario tunecino que se dedicaba a exportar madera, una supuesta “pantalla” para encubrir otras actividades ilegales. Según pudo saber Clarín, en una computadora de ese empresario, que tenía contactos frecuentes con grupos islámicos de la ciudad de Baalbek, en El Líbano, “se hallaron instrucciones de amenazas contra la Presidencia de la Nación”. Aunque no se mencionaba concretamente a Cristina Kirchner, a partir de ese hallazgo se activaron todos los sistemas de inteligencia del país.

Analizando el contenido de la computadora, los investigadores también descubrieron que el empresario tunecino era químico y especialista en explosivos. La información habría sido cruzada con organismos de seguridad norteamericanos, que le otorgaron entidad. Pese a la gravedad de la situación, el empresario abandonó la ciudad de Iguazú sin dejar rastros y es buscado intensamente.

El juez Recondo confirmó además que le pidió colaboración a la Embajada de los Estados Unidos para esclarecer las amenazas, que llegaron a través de tres mails. Además de Cristina, también estaba mencionado el jefe de la Policía Federal, Román Di Santo, y periodistas del diario La Nación.

El primero de los correos, enviado el 31 de agosto a 911@gba.gob.ar decía lo siguiente: “En la Argentina habitamos muchos musulmanes nacidos en este país infiel. La guerra santa la haremos también aquí: atención Cristina, vos sos un objetivo lo mismo que Román Di Santo y varios periodistas del diario lanacion.com.ar (sic) por agrandar la popularidad del hombre más poderoso de los cristianos … Estamos en disposición de morir y llegar a ser mártires por Alláh y extender el poder por todo el mundo, el nuevo Estado Islámico”.

Luego hubo otro envío en el que se afirmaba que “el Estado Islámico del Sur” se atribuía el “atentado terrorista ocurrido en Chile” (por el explosivo detonado en una estación de tren subterráneo) y que concluía así: “los infieles deben morir o negociar y someterse”.

Hubo un tercer mail, enviado desde la cuenta islamicar@mailtor.net, donde se habla de un “genocidio” y de “ataques terroristas planeados para la Argentina”.

Apenas tomó conocimiento del asunto, el juez informó al Poder Ejecutivo, a la Secretaría de Inteligencia (SI, ex SIDE), a la Policía Internacional (Interpol), a la Cancillería y a las embajadas de Chile y los Estados Unidos. En este último caso fue para pedir colaboración en materia informática.