Pasó en un natatorio de Pilar y ya quedó para la posteridad. Las señoras con la gorra hacían brazeos y de repente escucharon la voz al borde de la pileta. Es que el tanguero de mayor trayectoria vivo comenzó a entonar “Honrar la vida”, para el deleite de las chichis. El negro Lavie terminó ovacionado y después se hizo unos largos.