Dos ejes discursivos se recitan en torno a las apariciones de Cristina en el juicio que se le sigue a su gobierno por las denuncias de corrupción en la obra pública. “El juicio es parte de la campaña de Macri” o las más dura “es la guerra electoral”.

Cristina decidió que un esquema de debilidad se podría transformar en una potencial fortaleza, si logra convencer a una mayoría que es “una perseguida” y que la mayoría de los jueces de Comodoro Py trabajan para la campaña de la reelección de Macri.

Sabe que no habrá sentencia firme durante el 2019. Ausentarse en la mayoría de sus audiencias era su derecho pero optó por la visibilidad en silencio, con gestos de mofa hacia la escenificación del Tribunal. Por ella hablarán sus seguidores, desde “el pelotudo” de su ex Secretario General hasta figuras sindicales que van rotando, y mostrando que la unidad peronista detrás de su fórmula va tomando volumen.

Para hablar sin intermediarios tiene las redes sociales. En las últimas horas, posteó un video crítico del juicio emitido en el programa de Roberto Navarro.

Cristina está convencida que el camino final será su absolución. Una de las últimas jugadas clave que hizo su defensa fue recusar al perito oficial, designado por Comodoro Py, Eloy Pablo Bona, un ferviente anti kirchnerista.

Carlos Beraldi presenta como argumentos a su recusación una serie de tuits del perito donde descalifica a la ex mandataria, por ende lo sindica por tener “enemistad manifiesta”.

En tanto, Alberto Fernández seguirá insistiendo con la unidad y la apertura. Ya bastante mal trago tuvo con su opinión de que hacer con los jueces federales si llega a ser gobierno o sus reuniones con miembros de la Corte.