Durante 15 minutos el pebetero de la llama olímpica estuvo apagado en el Parque Olímpico. Las autoridades se excusaron y culparon a los fuertes vientos. Lo cierto es que hubo una pequeña falla en la presión del gas.

Desde la organización, minimizaron la situación: “Fue un mantenimiento que estaba programado, porque este pebetero está muy cerca de los atletas y hay que tener mayores cuidados que con uno que cuelga en lo alto de un estadio, como suele ocurrir en este tipo de eventos”. Pocos se lo creyeron…