El primer político argentino que declara su homosexualidad

Leonardo Grosso disparó el blanqueo de su sexualidad en el Día de la Militancia.

En una sociedad cada vez más abierta al blanqueo de las opciones sexuales, la política siempre tanteó y especuló sobre como podría caer en el electorado.

El diputado nacional Leonardo Grosso aprovechó el Día de la Militancia para declarar su homosexualidad y romper ese cliché.

Lo hizo en su cuenta de Instagram, con gran repercusión.

Grosso, compartió en las redes sociales una foto con su pareja.

En medio de los diferentes mensajes por el Día de la Militancia, el dirigente del Movimiento Evita aprovechó para contar que es homosexual. lo hizo de esta manera.

“En una sociedad que nos educa para la verguenza, el orgullo es una respuesta política. Al closet no nos empujan nunca más”, termina su posteo que fue muy compartido en las redes.

 

Nunca me imaginé estar haciendo esto. Quizás porque como le dijo mi compañero a su mamá al salir del closet, “ningún hijx aclara su sexualidad si es heterosexual”.
Quizás porque tengo una familia hermosa que me ama y me banca en todas. Quizás porque mis amigxs, mis compañerxs del Evita me conocen, me quieren y respetan como soy.
Quizás eso me sirvió de excusa, quizás antes no me animé.
Tengo 35 y milito desde los 17, esto siempre fue una contradicción en mi vida. La política es machista, patriarcal y se mueve en esos códigos. La lucha por poner la política al servicio de las mayorías populares no escapa a esta lógica, por más justa que sea.
Quizás porque ahora la marea feminista y disidente vuelve a poner todo en jaque. Quizás ahora, acá, con ellas no me siento más una minoría. Las pibas siguen abriendo caminos, como antes lo hicieron otres.
Quizás estoy harto de la doble vara de la política, de la hipocresía como regla.
Quizás porque creo que lo que hago, lo que pienso y lo que digo, no cambia en nada según a quien amo, o sí, y en el mejor de los sentidos.
Quizás porque no quiero que les cueste lo mismo que a mí, que no se sientan mal, discriminados, ninguneados, perseguidos, con miedo al bardeo y para eso abrir caminos, hacernos visibles, ayuda.
Quizás porque hay un brote fascista en el continente, porque me sentí interpelado cuando metieron presa a una piba por besar a su novia o echaron a dos pibes de una pizzería. Quizás porque vi pibes morirse de bronca, porque no pude caminar de la mano con mis amores desde chico o me tuve que besar a la vuelta de la esquina por miedo al qué dirán.
Quizás también porque estoy enamorado, por el abrazo de un amigo cuando le conté, la sonrisa cómplice de una doña en Villa Hidalgo, o porque compañeras de la cooperativa me cuidan al Rubio cuando llega a algún lugar. Quizás porque mi abuela de 89 años me pedía que adopte bisnietos, por todo ese amor… hoy me animo.
Soy Marica y así elijo nombrarme. Como decía el compañero Jáuregui “en una sociedad que nos educa para la verguenza, el orgullo es una respuesta política”.
Al closet no nos empujan nunca más. ¡Feliz día de la militancia!