El radicalismo recalcula su alianza de gobierno

Hay sectores disconformes por el rol decorativo. Se armó una mesa de discusión política. Pulsan el armando de candidatos alternativos.

El mapa político de la campaña anticipada quedó coloreado de candidatos amarillos para 2019. Dentro de Cambiemos, el PRO pretende clausurar futuras discusiones. El poder se lo tomaron en serio en Balcarce.

Los radicales en acción no quieren aceptar estas reglas mansamente. En la mesa chica de deliberaciones de los días martes, germina una posible respuesta. Un sector propone comenzar a presentar una lista de candidatos alternativos en todo el país, y que, de no haber acuerdo, que se abran las Paso.

Una frase que se le atribuye a Ernesto Sanz, bastante retirado de la cocina de poder, es “no rompan la canasta de los huevos”, dicha en una supuesta conversación con el presidente.

La presidencia partidaria, ahora en manos del gobernador mendocino Alfredo Cornejo puede institucionalizar y canalizar el mal humor que potenció el Congreso partidario de Cambiemos, donde los radicales no fueron convidados de piedra. La mayoría se enteró de los pormenores de Parque Norte por los diarios. El guiso de la reelección y demás candidaturas fue indigesto.

Cornejo quiere ser el vice de la futura fórmula pero desde abajo lo empujan a endurecer posiciones. “No basta con una vice presidencia, debemos cuidar las competencias territoriales”, le dijo un integrante del club de los disconformes, con el matrimonio de camas afuera. Los hombre de campaña y timbreo consideran que no solo hay que ganarle a los peronistas sino desplazar a sus socios la gestión de municipios que “no están siendo bien administrados”.

El partido centenario viene de acoples y fracasos como el de la Alianza con el Frepaso. Piensan que ya es hora de sacar con orgullo el haber sido protagonistas de frenar el continuismo kirchnerista. Sin embargo, el blooper de Massot en un canal de TV, ninguneándolos como alternativa de poder, acrecentó desconfianzas mutuas sobre si la reacción tardía alcanzará para recuperar terreno perdido.

Si la economía trae buenas noticias, en el segundo semestre, el sofá del poder tendrá menos invitados. Mientras, los quejosos advierten que el mal humor y la impaciencia de la calle son avisos para el cambio, antes que sea demasiado tarde.