El reclamo por Ganancias unió al sindicalismo

El sindicalismo peronista encontró una prenda de unidad, en el llamado “impuesto al trabajo”,es decir el impuesto a las ganancias. Algo impensado, como bandera en la década de los 90 donde reinó la desocupación. Ahora, los gremios más representativos no quieren perder el terreno recuperado, desde los salarial, que pone en peligro constante la reinante inflación.Caló no adhirió, a la medida de fuerza, pero

dejó libertad de acción a sus trabajadores en un claro gesto de acercamiento.Las calles amanecieron con afiches con el lema “Maldita Ganancias” Durante el Menemismo Moyano denunciaba la Banelco, símbolo de la flexibilización laboral. Su pelea, con el Kirchnerismo, lo hace hoy partícipe de un reclamo central de los sectores medios, entre los cuales se sumaron también sus afiliados Camioneros. No hay cifras exactas del alcance de este “maldito” impuesto, que el gobierno calcula que solo alcanza a 1 millón de personas. No cuentan el 21 % de los jubilados que también los alcanza y a otros sectores que sumarían 4 millones. El gobierno se sienta sobre la Caja de la recaudación de un impuesto que representa el 6% del PBI. Esto explica la inflexibilidad de Cristina, quien a la vez no disminuye el monstruoso gasto público en tiempos electorales.
El sindicalismo peronista, estamento de poder experto en supervivencia, sabe que debe ampliar su agenda de reclamos.Paros que ya no son solo por aumento salariales o despidos sino que ahora contemplan la inseguridad , impuestos y otras inquietudes sociales de los qeu no tocan el bombo ni se movilizan. Por supuesto que este cuarto paro a Cristina tampoco escapa al fin de un ciclo y a la interna peronista.