Si en 1983 le decían a Luciano Olivera que 34 años más tarde iba a ser una pieza fundamental en la producción de la película de Raúl Alfonsín no lo hubiera creído. Hoy, a los 48 años, y después de muchos años de investigación, este ex militante de la Unión Cívica Radical va construyendo su sueño peldaño a peldaño. Olivera, junto al productor Rafael Veljanovich y la escritora Claudia Piñero, pusieron en marcha la ficción del ex presidente que se verá en los cines a partir del próximo año.

¿Por qué le recomendarías a los jóvenes que no conocieron a Alfonsín que miren la película? 

-Es una buena oportunidad para que conozcan a un hombre que tenía la obsesión de legar la democracia. Hoy votar es algo que ellos ven natural y les parece normal. Pero no fue fácil.

¿Cómo era Alfonsin en la intimidad? 

-Era reservado y callado. Comprometido con sus temas políticos, que hasta relegaba asuntos familiares. Ponía por delante la política y, por supuesto, la familia le hacía reclamos. Era un hombre sencillo. En el periodo de investigación fuimos al departamento que él tenía en la avenida Santa Fe, donde murió, y llama la atención la austeridad en la que vivió. Pude ver su vestuario y es increíble, es el de una persona común.

¿Ya saben quién hará el papel de Alfonsín? Hay muchos nombres dando vuelta.

-Todavía estamos en pleno proceso del guión, que está a cargo de Claudia Piñero. Por supuesto que tenemos una idea en la cabeza, pero prefiero no decirla hasta que hayamos terminado el guión.

¿Qué fue lo primero que hicieron para comenzar con los trabajos de investigación?

-Tuvimos que fortalecer la historia. Queríamos hacer algo fiel, pero que no sea partidario. No es nuestra intención hacer un elogio desmesurado. Se precisó de una investigación profunda sobre quién estamos hablando y hasta el momento realizamos más de 20 entrevistas, todas muy ricas.

¿Qué entrevistado te llamó más la atención? 

-Uno de los testimonios que más me gustó fue el de Daniel Tardivo, su custodio. Cuando Alfonsín asumió en diciembre de 1983 se paseó con el auto por las calles de la ciudad y se un hombre que corre al lado del auto, del lado de la mujer del presidente, Lorenza Barreneche. Desde entonces, no se separaron más. Su trabajo terminó en el cementerio de la Recoleta.

¿Qué historia les contó? 

-Nos contó anécdotas desconocidas y disparatadas. Como cuando viajaba en un avioneta a un acto en Chaco y había una fuerte tormenta. Cuando dijeron que había que regresar, Alfonsín pidió que aterrizarán en el medio de la ruta y luego hizo dedo. Insólito.

 

¿Se entrevistaron con De la Rúa? 

-Todavía no hablamos, pero lo vamos a hacer.  Los testimonios nos relataron varios encuentros entre ellos. Eran opositores dentro de la UCR. Amigos no eran, tampoco enemigos.

Hubo muchos hechos históricos en la vida de Alfonsín. Debe ser difícil elegir algunos temas.

-Lamentablemente no se puede hacer una película de 10 horas y contar la vida de Alfonsín en dos horas es muy difícil. Fue uno de los dirigentes políticos que se opuso a la guerra de las Malvinas y fue cuestionado. Eso le significó un rechazo muy grande. Después está el tema de la campaña electoral de las elecciones posteriores a la  dictadura. El suceso de Semana Santa. El de La Tablada. Y su deseo de entregarle la banda presidencial a otro presidente democrático. El que quería que se interrumpa el proceso democrático, esa era su gran obsesión.