Como nunca, están cerca de romper una relación racional entre los dos poderes. La disposición de la Corte para pedir que les envíen los 50 cuerpos de la causa sobre la obra pública provocó una sorpresa corrosiva en la Rosada, que luego del fuerte impacto decidió ir al contraataque.

La defensa de Cristina viene sosteniendo serias irregularidades en la instrucción de la causa, a tal punto que dicen que les voltearon la mayoría de las pruebas aportadas para la legítima defensa de la imputada.

En la Corte, los ataques de Marcos Peña y el coro oficialista sobre que están favoreciendo la impunidad, causó recelo y la idea de que la ruptura es seria e inevitable. Hasta sospechan que les preparan “carpetazos”, en el camino sinuoso hacia las elecciones de octubre.

El caso de espionaje paralelo, por parte del personaje aun inclasificable como Marcelo D’Alessio, hizo sonar todas las alarmas de los ministro de la Corte que se sienten observados, en sus actos privados.

“Juegan a la campaña y lo entendemos, pero todo tiene un límite“, argumenta uno de los miembros cortesanos indignado en los pasillos del palacio.

Por ahora, no emitirán juicio público más allá de las presiones públicas y los caceroleros anti k. La Corte se apresta a recibir los 50 cuerpos de la causa de la obra pública y desde el próximo lunes volcarlos para su fino análisis en las 4 vocalías que votaron poner en suspenso el juicio oral.

Cristina iba a estar en las pantallas por cadena nacional ya no presentando un libro sino como presunta corrupta.

Respondiendo a los reparos técnicos jurídicos, las instancias inferiores judiciales le reclaman aclaraciones a los Supremos. Dicen que no hay antecedentes que en pleno proceso judicial y sin sentencia firme , una Corte haya tomada expedientes para su revisión. El columnista del círculo rojo, Joaquín Morales Solá, lo expresó en estos términos fulminantes: “La Corte descendió varios escalones de jerarquía y se transformó en un tribunal ordinario”.

De la vereda piramidal de la justicia, responden en off que siempre hay una primera vez para instalar un nuevo paradigma y citan, como ejemplo a mejorar , lo que pasó con el juicio de las coimas en el Senado y el “arrepentido” Pontaquarto.

15 años después, cuando estaba por llegar el caso a la  Corte, prescribió y quedó la sensación de impunidad. El argumento de los cortesanos enfrentados al Ejecutivo es decir que esta enseñanza dejó la idea que el Alto Tribunal ahora debe anticiparse con una revisión preventiva, y que si el gobierno fuera inteligente podría darse cuenta que puede estar lejos de favorecer a la ex mandataria.

El Tribunal Oral Federal se resiste a enviar la causa esperando una reconsideración del Alto Tribunal sobre que el juicio seguirá su curso tal lo planificado. Retacean el envío de los expedientes como el General Alais demoró las órdenes de Alfonsín.

Difícil que quienes son los últimos intérpretes de la ley retrocedan. Es cierto que lo debieron hacer con otro sistema de alianzas interno (Lorenzetti era presidente y había votado en contra) en el 2 por 1 que favorecía la libertad de ancianos genocidas. La calle, con organismo de Derechos Humanos enardecidos, hicieron una fuerza que este tema por ahora no encuentra similitudes.

Por otra parte, si fuera para atrás sería el principio del fin abriendo una serie de ofensivas de juicios políticos en su contra. Se discute un procedimiento si fue legal o no, es un dato esencial en las reglas del juego del sistema.

Para el gobierno todo deja enseñanza algo tardías , experimentando gobernar con el último aliento y un presidente que no es confirmado como candidato ni por su propio espacio.

Ganarse tantos o más enemigos, como tuvo Cristina  es desgastante sobre todo porque  carecen de relato épico de la derrota. Un Marcelo Bielsa seria más efectivo, a esta altura,  que Durán Barba .