Estalló la interna de los Etchevehere con la llegada de Grabois a la estancia familiar

Dolores Etchevehere decidió cederle la parte que dice corresponderle a los impulsores de un proyecto agrario, con Juan Grabois a la cabeza.

La muerte de un ser querido puede fortalecer a la familia, pero la fortuna que deja en tierra puede separar a los herederos. Eso es lo que sucedió entre los Etchevehere los últimos once años. Si en algún momento pensaron que podía haber paz, eso se terminó el 15 de octubre de este año.

Dolores Etchevehere, que acusó en la Justicia a sus hermanos de querer quedarse con su parte de la herencia, ahora decidió cederle la parte que dice corresponderle a los impulsores de un proyecto agrario, con Juan Grabois a la cabeza, para “reparar el daño causado a la sociedad”.

Dolores denunció por “administración fraudulenta, evasión fiscal, lavado de dinero, explotación laboral y violencia económica” a sus hermanos, Sebastián, Juan Diego y Luis Miguel, el más conocido, que presidió la Sociedad Rural (SRA) y llegó a ser ministro de Agricultura de Mauricio Macri.

Mientras el juez de Paraná, Martín Furman, instruye la denuncia, Dolores redobló la apuesta al cederle la Estancia Casa Nueva a los responsables de Proyecto Artigas para que en ese lugar lleven adelante el proyecto agrario sostenible, libre de agrotóxicos y explotación laboral.

Según el abogado Facundo Taboada, que asesora al Proyecto Artigas, la Policía Rural de Entre Ríos entendió la situación, por lo que no procedió al desalojo de la estancia, pero la Policía Departamental, a la que acusó de recibir coimas de los Etchevehere, quiso echarlos con prepotencia.

En consecuencia, Luis Miguel Etchevehere convocó a los empresarios agropecuarios, bajo el lema “Fuera Grabois de Entre Ríos”, a marchar mañana miércoles en Santa Elena para visibilizar la situación. En Twitter criticó a la Justicia por no intervenir: “Usurpar una casa es violar”.

Del otro lado, los responsables del Proyecto Artigas vincularon a Luis Miguel Etchevehere con el narcotráfico solo porque uno de sus abogados, Rubén Pagliotto, defendió al ex intendente de Paraná, Sergio Varisco, condenado el año pasado por financiar el tráfico de drogas en la ciudad.

Los militantes de Grabois, ya con los pies en las tierras que hasta ayer administraban los Etchevehere, no piensan dar un paso atrás. La Justicia, por ahora, solo parece observar cómo decanta la interna de una de las familias más poderosas de la Argentina.