Fein en alerta: el Gobierno quiere avances en la causa Nisman

El flamante ministro de Justicia Germán Garavano tiene previsto revitalizar la Unidad AMIA, que depende de su cartera, para que colabore con la fiscalía de Viviana Fein. 

Ocurre que la investigación por la muerte del fiscal Alberto Nisman sigue estancada. La fiscal, alineada con la procuradora Alejandra Gils Carbó, siempre dice que no tiene plazos pero había prometido su dictamen para después de las elecciones. Todavía no cumplió. Ahora, en Tribunales crece la versión de que podría jubilarse antes de opinar si fue un suicidio o un crimen. El nuevo gobierno sigue con preocupación el desarrollo de la causa. “La idea es apoyarla y no interferir en la investigación”, advirtió una fuente oficial.

Por estas horas, Garavano espera una respuesta del ex senador radical Mario Cimadevilla para hacerse cargo de la Unidad AMIA, una repartición creada durante la presidencia de Fernando De la Rúa para asistir a la Justicia en las causas vinculadas con el atentado. Entre sus atribuciones, también puede realizar investigaciones por iniciativa propia, “debiendo comunicar sus resultados a las autoridades judiciales y del Ministerio Público”.

Con el tiempo, la Unidad además se dedicó a investigar el encubrimiento del atentado, por el que ahora son juzgados el ex presidente Carlos Menem y el ex juez Juan José Galeno, entre otros.

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La Unidad Especial debutó en 2000 al mando de Nilda Garré. También estuvieron en ese cargo Alejandro Rúa (actual abogado de Gils Carbó), Martín Mena, Alejandro Slokar y recientemente Luciano Hazan. “Estaba prácticamente desmantelada y con muy bajo perfil. El objetivo es jerarquizarla para que pueda colaborar con la investigación del atentado, seguir de cerca el juicio de encubrimiento (a cargo del Tribunal Oral Federal 2) y colaborar con Fein”, resumió una fuente que conoce los detalles del plan de Garavano.

La decisión genera desconfianza en la Procuración y se da justo cuando el Gobierno suma presión para que se vaya Gils Carbó, muy cercana a la fiscal Fein. “Esperamos que dé un paso al costado, sin perjuicio de los procesos judiciales que existen”, dijo ayer Garavano en diálogo con radio Mitre.

Pero Gils Carbó no se rinde. En los últimos días mandó al menos dos emisarios para intentar dialogar con funcionarios del nuevo Gobierno. No tuvo suerte. Le dijeron que se tiene que ir. Entonces se reunió con legisladores para intentar mostrar apoyo a su gestión. El que la sigue apuntalando en esa dirección es el ex secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini.

A medida que pasen los días, la presión en su contra seguirá aumentando. Y no falta mucho tiempo para que lleguen malas noticias desde Comodoro Py, donde apila enemigos y algunas causas judiciales. Por ahora no “confrontará” en público porque mantiene una carta a favor: el Gobierno no tiene mayoría en el Senado para aprobar su juicio político. Si termina derrotada, ya evalúa recurrir ante organismos internacionales.

Mientras tanto, la fiscal Fein intenta explicar decenas de llamadas entre ex funcionarios de la SIDE en las horas posteriores a la muerte de Nisman. También busca establecer quién borró los datos del celular y las computadoras del ex fiscal.