Hace algunas semanas había surgido la versión en Casa Rosada de que se iba a convocar a Sesiones Extraordinarias en el Congreso para tratar los temas que habían quedado pendientes. Algunos hasta se animaron a confirmarlo, pero esto no será así. Finalmente, el Presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, impuso su postura y el Poder Legislativo volverá a sesionar a partir del 1 de marzo.

Todo se definió en un almuerzo que se dio en el Senado. Allí participaron Rogelio Frigerio, Emilio Monzó, Miguel Ángel Pichetto, Rodolfo Urtubey y Alfredo Luenzo. El titular de la Cámara Baja ya había adelantado su posición. Para él no hay clima en las calles ni ningún proyecto que requiera de una sesión extraordinaria, más aún luego del fracaso que fue diciembre donde el oficialismo no pudo sancionar Ley de Barras ni Financiamiento Político.

Pichetto, junto a los justicialistas Urtubey y Luenzo, opinaron en el mismo sentido ante la mirada del ministro del interior, quien hace algunas semanas había recibido la orden de iniciar una mesa para ver la posibilidad de abrir el Congreso. Frigerio escuchó y entendió razones y por eso estuvo de acuerdo con la decisión final de no convocar.

La buena camaradería entre las partes también acordó en que a partir de marzo sí se puedan tratar los dos proyectos que quedaron truncos a fines de 2018. Financiamiento Político y Ley de Barras, dos que sigue muy de cerca el Poder Ejecutivo.