En el Gobierno están sumamente preocupados. El sábado se hizo un simulacro para chequear el funcionamiento del sistema de recuento provisorio de votos y los resultados fueron peores de los esperados. El sistema falló y encendió las alarmas en la Casa Rosada.

En la prueba se simuló una elección tomando un muestreo de 15 mil supuestas escuelas. Pero el sistema sólo recibió el resultado de 3 mil. Lo grave es que esto dejó desconcertados a todos. Nadie esperaba encontrarse con esa falla.

Cuando falta casi un mes para las PASO, esta fisura encendió las alarmas tanto en el Poder Ejecutivo como en la Cámara Nacional Electoral.

Los integrantes de ese tribunal vienen diciendo hace años que la Justicia está en condiciones de hacer el recuento provisorio.

Sin embargo, tanto el gobierno de Mauricio Macri como los anteriores contrataron empresas privadas para esa tarea sensible, a cambio de un contrato millonario.

Desde la empresa SmartMatic se desligan de las responsabilidades de la falla y apuntan hacia el Correo Argentino, pero reconocieron que el problema existió.

El recuento provisorio de votos fue un tema sensible en todas las elecciones y este año no será la excepción.

En 2015, la demora en la publicación de los datos fue una decisión directa de Cristina Kirchner. El ministro de Justicia de entonces, Julio Alak, intentó explicar lo inexplicable, pero en realidad lo que había pasado era que el Poder Ejecutivo estaba demorando la publicación.

El hecho de que sea el Poder Ejecutivo quien contrata a la empresa que cuenta los votos siempre genera suspicacias porque es el Estado el que convoca a una licitación, contrata y paga a la empresa privada por el sistema que recuenta los votos.

Las fallas en el sistema se suman a una lista de problemas que vienen preocupando a los responsables de los comicios de agosto y octubre, entre los que se cuentan recortes presupuestarios, falta de garantías con la seguridad, retrasos en las licitaciones y amenazas de no colaboración el día de las elecciones de parte de algunos organismos.