Implosión: Juntos se desintegra ante la dinámica de la segunda vuelta

Macri empujó al ala dura a acordar con Milei. Larreta se quedará con los restos del Pro. El radicalismo pone paraguas de neutralidad. Todo conjuga una gran confusión donde reina Massa.

Aguante la ficción!!, ¿Todo fue irreal en Juntos?

El partido fundado por Mauricio Macri fue masticando, con recurrente fastidio, su alianza con los radicales. Los correligionarios, siempre furgón de cola de coaliciones forzadas, tocaron timbre insistente para ser algo más que un sostén parlamentario de un espacio gestado para confrontar con el kirchnerismo.

Mauricio los desprecia. Horacio, en cambio, es de talante amplio con las raíces empáticas hacia los dos partidos históricos del siglo pasado y comulga con la idea central de ampliar el espacio con algo cercano a la llamada unidad nacional.

La rectora del espacio, Lilita, se permitió ponerlos en penitencia, en el rincón del filtro moral, cada vez que sintió la necesidad de desmarcarse. En definitiva, una familia disfuncional desde sus inicios que ahora se desintegra en pétalos grises.

La perdedora del 22 de octubre, Patricia, decidió tragar saliva y borrarse de su chip las terribles palabras del libertario sobre “tira bombas en jardines de infantes” por sus simpatías en los 70. Un Macri que gestó la paz con el único objetivo de impedir que su archirrival, Sergio Massa, tenga una mínima posibilidad de llegar al título de presidente de la Noción.

De un día para el otro, luego de la sorpresiva elección de Massa, Juntos por el Cambio implosionó poniendo blanco sobre negro la profundidad de sus contradicciones de origen.

La todavía titular del Pro fue con su ex compañero de fórmula a cortarse solos, como si los 6 millones de votos obtenidos, le pertenecerían en forma personal. Los radicales lo vieron por TV, para luego replicar con dureza, en una conferencia de prensa realizada en la sede central de la UCR.

Gerardo Morales siempre pensó que Mauricio es una personalidad negativa y destructiva. En sus palabras, se desparramó una batería de resentimiento guardado en estos años de sociedad forzosa con quien los desprecia sin miramientos.

Las dirigencia de Juntos se precipitó quizás sin mensurar debidamente los verdaderos deseos de sus votantes. O se paralizan con los cisnes negros sin verlos venir o tienen reacciones intempestivas tras un sopapo electoral sin alicientes.

Larreta, con el diario del lunes, debe estar lamentando su falta de timing para haber capeado mejor la brutal interna con Patricia. Se sentía ya presidente y se quedó como pato de la boda. Es realidad, todos por ahora duermen afuera. Macri se las ingenió para volver a ser el centro de las miradas, aunque sea como “El Ángel Exterminador“.

Solo el accionar de los gobernadores opositores podría contener tanta filtraciones que derruyen ese edificio que se llamaba Juntos. En tanto, el monstruo mitológico del peronismo erige una posible nueva cabeza de conducción, una cara blindada ante la vergüenza de tres dígitos de inflación pero con una voluntad irreverente de enfocarse en el poder.

Horacio Caride