La campaña antártica suma malas noticias y cada vez es más cara

La campaña antártica sumó otro inconveniente: el buque holandés TIMCA sufrió un problema técnico en unos de los dos motores principales al llegar a la base San Martín, confirmaron a Clarín en el Ministerio de Defensa. La falla podría demorar aún más el resto de la campaña. “Con un solo motor, el barco no puede navegar en campos cerrados de hielo”, explicaron las mismas fuentes. El buque tiene que viajar ahora a la base Esperanza y luego a Marambio, donde las condiciones climáticas empeorarán. Por estas horas se evalúa si debería regresar a Ushuaia para buscar los repuestos o si los mismos se enviarán a Marambio en un avión Hércules. El TIMCA partió hace una semana desde Ushuaia, donde tuvo que regresar a cargar combustible, luego de que el ministro Arturo Puricelli accedió a pagarle a la empresa que ganó las dos licitaciones, Transport & Services, una factura de US$ 1.017.150 por diez días adicionales. Ese pago todavía está dando vuelta en las oficinas del Ministerio de Economía, que debe autorizar la compra en moneda extranjera. No es el único gasto extra que demandará la actual campaña, investigada por el juez federal Luis Rodríguez tras una denuncia del diputado Manuel Garrido (UCR). En las últimas horas ingresó a Defensa otra factura de la empresa contratada por US$ 2,6 millones a raíz de la demora que se generó con los pagos al comienzo de la campaña, pudo saber Clarín de fuentes del edificio Libertador. Esa factura incluiría los gastos de puerto en Holanda, país de origen del barco, durante unos veinte días. A eso habrá que sumar unos US$ 3 millones por los días extras que restan en la Antártida. La suma de todos los gastos supera ampliamente la diferencia que había entre las dos empresas que se presentaron a la licitación de la parte naval.