Existen los clásicos de verano como el asado de gremialistas sazonado por Luis Barrionuevo, las fotos en las carpas de Pinamar o la rosca que tendrán intendentes de conurbano en Cariló. Para todos los gustos, en un año electoral.

Sin embargo, el hecho que se aguarda com mayor expectativa es la concreción de un evento en Mar del Plata auspiciado por la mesa de Pichetto y los candidateables desde el peronismo Federal, otra suerte de relanzamiento.

Previo a la temporada veraniega había fracasado un evento en Costa Salguero. Guerra de egos y enojos del tigrense Sergio Massa, que había hablado con periodistas de secretos de la mesa chica.

Los coqueteos de Massa con Cristina fueron potenciados por las últimas declaraciones de Alberto Fernández, quien lo valoró como incorporación en un frente opositor a Macri. Lo diferenció de Urtubey que “tiene un a intención de voto inexistente”.

El salteño se largó primero al olfatear el mar de fondo. Schiaretti quiere ser el líder salomónico que busca la unidad, mientras que los empresarios anti k que comenzaron a hacer aportes económicos en el armado van perdiendo la paciencia.

La foto en el Hermitage de Mar del Plata será uno de los últimos intentos de poner la casa en orden. Se habla que la familia del “peronismo racional” incluirá a otro primo gobernador en la mesa.

En tanto, Roberto Lavagna espera sentado en la mecedora. Sabe que si lo buscan es porque el cuarteto no alcanza el humo blanco. Su posible candidatura podría ser el aire fresco para reconstruir otro castillo aunque sea de arena.