Las diferencias entre Menem y Milei se miden sobre si se cree o no en los consensos

Lo sostuvieron Eduardo Menem y Carlos Melconián. El FMI también preocupado por la falta de volumen político del gobierno.

Es dinámico pero no sustentable. Eso replican en las puertas del poder aquellos liberales de distintas procedencias que ven fuera de foco al presidente de la nación. De tanto dinamitar, Milei podría unir a sectores inimaginables en defensa por sus rasgos autoritarios.

La semana comienza con otra llamarada de desencuentros, apuntando a la falta de consensos sobre cómo se reparte la devaluada torta de ingresos en la Argentina. El rediseño de la coparticipación federal es una asignatura pendiente, de las tantas de la joven-vieja democracia nacional.

Los nuevos descalificativos de Milei sobre mandatarios provinciales como el gobernador de Chubut, al que llama “Nachito”, muestran un hastío en el sistema y sus canales institucionales para encontrar soluciones a los nutridos problemas.

El fin de semana, hubo dos vectores de advertencias sobre un camino hacia un callejón a la deriva. Uno fue el reportaje que dio la número dos del FMI, Gita Gopinath, a Clarín, donde resalta la preocupación por la “falta de consensos para avanzar en reformas clave”.

Por su lado, el ex senador Eduardo Menem recordó que “la negociación es elemental en la política y la democracia”. La importancia de su testimonio es doble, no tan solo por su experiencia en el Parlamento sino que lo expresa estando su hijo (Martín) en las huestes de los libertarios, presidiendo la Cámara Baja.

“Milei no actúa como Carlos. Mi hermano era muy diferente, nunca atacaba ni descalificaba a nadie; sabía tender lazos de amistad”, sostuvo uno de los reformistas de la Carta Magna del 94.

Carlos Melonian sigue haciendo malabares para bancar la parada de un nuevo plan neoliberal pero, como a muchos sectores de círculo rojo, le preocupa que el envase haga perder de vista los objetivos de un plan de ajuste inevitable.

El ex presidente riojano tenía un triste récord, de un decreto por semana, es decir él también abonó la idea de gobernar en una suerte de régimen de excepción. Sin embargo, acumuló volumen político dentro del arco de la centro derecha, por ejemplo formando bloques legislativos “amigos” con sectores de la Ucede. El Pro hoy juega ese tipo de rol subsidiario de una idea liberal. El presidente ha decidido ir por el camino de dinamitar el puente de oportunidades que se le da en un arco anti kirchnerista proclive a alcanzar acuerdos.

Dicho de otra manera, seguramente Menem no hubiera retirado el proyecto de Ley Ómnibus ante una lógica imperante de Todo o Nada. Cuando vio que su poder podía tener tempranamente limites, acordó con Raúl Alfonsín una reforma Constitucional que le dio la reelección y a la vez puso límites a sus ambiciones desmedidas.

Las diferencias entre el original y la copia son evidentes, aunque Milei use patillas o se saque una foto con Mick Jagger.

Horacio Caride