Las pretensiones de que Alberto se transforme en Zelensky, “el liberador del estado K”

Fluye el imaginario de un presidente otra vez en un punto de inflexión. El guión local parece diferente al del comediante ucraniano.

Volodimir Zelensky comenzó a caer que podía ser presidente de Ucrania luego de protagonizar una ficción exitosa: la serie Servidor del Pueblo. Trataba de un maestro que en sus clases hablaba mal de los políticos tradicionales hasta que a alguien se le ocurrió que podía hacer su propia carrera política.

La ficción fue superada por la realidad. A tres años de su aplastante victoria por el 70 % de los votos, siendo un total outsider, su impronta de cómico se empoderó  con la de “estadista” guerrero, ovacionado por todos los parlamentos europeos pro occidentales.

 

 

En campaña, Zelensky había prometido enfrentar la corrupción y el nepotismo. Alberto, apenas prometió que volvía el asado a la mesa de los argentinos, y su mentora le aseguraba juego para neutralizar las causas judiciales en su contra.

Alberto nació presidente desde un video planificado de Cristina y Tristan Bauer. En el mismo, la protagonista excluyente de la historia lo nombró candidato a encabezar la fórmula, poniendo ella en un supuesto segundo plano, como aquellos actores taquilleros que hacen un bolo de unos minutos pero se roban la filmación.

 

 

A diferencia de Zelensky, Alberto es un burócrata de la política desde el retorno de la democracia. Estuvo con casi todos, y como su equipo,  Argentinos Juniors, salvo épocas excepcionales, despertó pocas pasiones en el electorado que siempre lo vio como un hombre detrás del poder. Inclusive, tras haber sido Jefe de Gabinete de ambos Kirchner, Nestor y Cristina, encabezó una furiosa autocrítica que lo llevó a comentarista anti Cristina en una temporada larga televisiva de periodistas opositores.

Hay solo un punto en común, fácilmente reconocible entre ambos. Aunque desde diferentes lugares, Alberto y Volodimir llegaron a las presidencias respectivas casi de casualidad. La gran diferencia es que el ucraniano decidió ser luego protagonista de una nueva historia, aprovechado un hecho disruptivo como la guerra contra Rusia.

Los ataques de los tanques del Instituto Patria han devuelto una imagen  de un Alberto “liberador del estado K”, mientras los soldados de Cristina buscan en la provincia de Buenos Aires su Mariupol, para juntar fuerzas. La imagen del “soldado” de Puerto Madero es conmovedora, cambiando pañales, mientras la inflación de 6,7 % se lleva puesta su ínfula del General de la “guerra económica”.

Durante la pandemia explosiva, Alberto se creyó esto de interpretar la presidencia. Nunca se sabe cuándo  arranca la otra historia. Hay una secuencia en la que el personaje de Zelensky, en la serie Servidor del Pueblo, saca unas armas automáticas y dispara contra todos los parlamentarios (la casta)”.

En el morbo de imaginar una suerte de “vengador” del mal, que sane milagrosamente los demonios del un país, el inquilino de la Rosada no parece cumplir con el fysique du role. En el casting se viene probando un Guasón con peluca libertaria,

 

Horacio Caride.