Los Secretarios Generales de la Corte, la segunda línea de mando detrás de los cortesanos, se sorprendieron con el fin del reinado. El hombre que manejó los hilos del Alto Tribunal durante los últimos 12 años tuvo una error de cálculo. Esta vez no le salió por más que su escenificación sea la de una victoria pírrica.

Ricardo Lorenzetti también deja atrás su proyecto de ocupar un liderazgo ejecutivo ante una eventual emergencia institucional. Lejos está el pais del 2001, aunque para Carrió represente un alivio ver al hombre de Rafaela a la puerta de un fin de ciclo.

La acordada que definió una nueva presidencia y la renovada etapa de relación entre poderes, duró más de cuatro horas. El ungido nuevo titular, Carlos Rosenkrantz, deberá asumir el liderazgo de un cambio profundo en la justicia.

Rosenkrantz es uno de los que opina como innecesario que los jueces paguen impuesto como el común de los mortales. Un marco de menos personalísimo e institucionalismo con el Poder Ejecutivo hará imprimir una dinámica tan impensada por la crisis política de estas semanas.

Horacio Rosatti fue quien rivalizó y terminó aclarando el cambio. En la pulseada, él tampoco pudo ser aunque se diga que dejó pasar el turno.

Macri quien watssapeaba sin complejos con el ex mandamás cortesano debería acostumbrarse a un tiempo de fallos que pueden llegar a ser adversos si no se afilan los contactos y el diálogo de poderes. Lorenzetti era como Massa: se desconfiaba pero se lo necesitaba.

El universo de la Justicia deberá acostumbrarse a otros modos y perfiles de conducción. Lorenzetti a no ser tan influyente.