Pasaron 20 años del debut político del ex gobernador y candidato a presidente. Scioli no tiene nada que festejar, en medio de denuncias judiciales y un plan de retirada .

Scioli siempre fue Scioli, es la mejor definición que se puede encontrar de una rara avis política, que suele acumular cierto desprecio del dirigente profesional. Basta recordar los retos públicos de Cristina o lo que una vez, en Olivos, filtró el ex intendente de Lanús Darío Díaz Pérez que le habría comentado la ex presidenta: “No sabe gestionar, es un desastre. Que se vaya de la Provincia, que la gobierne otro”.

Es difícil recordar un hito de alguien que fue vice presidente y dos veces gobernador. Otros de la raza política con diplomas en la pared tienen cierto crédito para historiadores: Alfonsín (recuperación de valores democráticos), Carlos Menem ( transformación privatizadora), Duhalde (regreso de paz social), Néstor Kirchner (recompuso la autoridad política), Cristina Kirchner (contención social).

Es cierto que otros gobernadores bonaerenses acumularon desaciertos, fracasos y promesas incumplidas, pero Scioli sigue siendo un misterio de supervivencia sin tener política para mostrar ni un relato interesante.

en esos inicios, cuando quería olvidarse de su brazo perdido y las carreras de lancha lo había posicionado como un famoso del jet set, fue Claudia Bello quien se acercó para proponerle ,en nombre de Menem, ser candidato en capital federal.

El peronismo fue dividido ya con la fractura de Duhalde en la provincia. Miguel Ángel Toma fue con el Cabezón y el riojano, ya sin patillas, necesitaba inventar un candidato.Ganó las internas. En la elección general (1997), Scioli salió tercero con el 17 %.

Tuvo otras compulsas legislativas hasta que se subió a su caballito de batalla: “el turismo y el optimismo”.Fue secretario de Turismo de la Nación entre 2001 y 2003.

Como vice presidente de Néstor , le marcaron la cancha desde el arranque cuando le echaron a todas su gente del área de Turismo. Cristina lo maltrató en público por no conocer el reglamento del Senado. Esa auto flagelación política le sirvió para mantener la tensión sobre que el cambió, dentro del peronismo, para detener al kirchnerismo lo podía representar su figura.

Sin embargo, sus acciones mas “osadas” fueron una vez declarar, como vice de Néstor, que debían subir las tarifas, y en plena campaña como candidato a presidente haber ido al stand del Grupo Clarín.

Sin embargo, habrá que reconocer que marcó una escuela de formas políticas. Las desdramatización de los asuntos públicos , el tono suave y optimista encuentra e la actualidad muchos discípulos que colman la galería de la plaza mediática.

Elisa Carrió llegó a decir :”Yo lo quiero a Daniel, pero si es ladrón es ladrón. Una cosas es el cariño, otra cosa es el delito”.

Muchos lo quisieron a Daniel como persona, señalando sus códigos de lealtad. Para otros se trató de falta de dignidad y valor.

Hoy a 20 años de su lanzamiento como político dice que está más en retirada que para ser candidato en las legislativas 2017. Duda como siempre y quizás más por los ruidos en Comodoro Py. Sabe que será una campaña sucia y muy polarizada. Su viajes y el nuevo amor, disimulan de una fuerte depresión que tuvo al perder por escaso margen la presidencia.

Desconfía de las ofertas de Cristina que siempre lo tendrán como los esclavos que combatía en defensa de Daenerys Targaryen, la Madre de los Dragones.

Hoy en su mundo cuelgan los diplomas de carreras , fotos con estadistas y hasta un título de Licenciado que fue puesto en duda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Macri un mano santa?