Miedo por el 23, el día después del domingo electoral

Se teme otra corrida cambiaria si hay un ganador en primera vuelta como Milei: ¿Cómo llega el gobierno al 10 de diciembre?

23 de octubre no será una fecha más en la historia de estos 40 años de democracia. Como nunca, una elección lejos estará de destrabar un problema. Por el contrario, puede causar fuertes cimbronazos en lo inmediato como una réplica de un terremoto que viene con avisos embargados y varias alertas en el deterioro del sistema de convivencia entre los argentinos.

Milei puede consagrarse en primera vuelta o quedar cerca de coronarse para una segunda en un eterno noviembre. Todos los escenarios posibles hablan de un lunes 23 temible en las consecuencias de una posible nueva corrida cambiaria y un gobierno que quede tan debilitado que deberá lidiar con el fantasma de un adelantamiento del poder.

Alberto, que sonó que constituirse en un nuevo Alfonsín, se quedará con los despojos del Padre de la democracias, es decir su peor cara: la del desmanejo económico. Alfonsín tuvo enfrente una implacable oposición peronista mientras que este gobierno de peronismo en posible retirada tuvo a las dificultades externas sus claros desmanejos internos de una coalición perdida en sus internismos y desconexión con sus representantes. Jura el presidente que él no será el primer peronista en volar en helicóptero. Todo dependerá de cómo termine en el encuadre electoral Sergio Massa, que volvió a tomar distancia de la actual administración siendo el último eslabón del mismo.

Preguntas y más preguntas. ¿ A cuánto el dólar el lunes post elecciones?  Algo seguro es que las principales compañías han blanqueado que harán una fuerte remarcación de precios, Matías Tombolini hace esfuerzos denodados porque le atiendan el teléfono. Coca Cola anunció aumentos del 30%. Todos esos sectores que dominan el mercado esperan el resultado y aunque Massa llegue al balotaje, si la diferencia con él y el primero (Milei) es mayor a 4 puntos, el gobierno estará absolutamente devaluado.

A la crisis de siempre se agrega la incertidumbre como nunca de la gobernabilidad. Un sistema desquebrajado por la fragmentación. Los esfuerzos de dos de los candidatos, Patricia por rodearse de “anabólicos” de propios antes descartados o del mismo Massa hablando de gobierno de “unidad nacional”, con Roberto Lavagna, hablan de la complejidad del asunto.

Milei se cree autosuficiente. Es sus últimos actos de campaña, tuvo el estado de ánimo de alguien que ya se siente ganador. Derrocho carisma como los típicos populistas que las derechas suelen criticar. Los empresarios, salvo Eurnekián que lo conoce, tienen el peor de los miedos que es el desconocimiento profundo del personaje.

Sin duda habrá una implosión en el sistema de partidos nuevamente como lo provocó el 2001. Con Milei la dinámica será una montaña rusa , con Massa de los milagros el peronismo ya no será el mismo y con la Pato entrando en la curva cerrada, el Pro deberá realizar una profunda autocrítica de como seguir juntos tras varios penales sin arquero. Los radicales ya discuten que hacer en una eventual segunda vuelta que la tenga afuera a ella. Demasiados cambios para asimilarlos en medio de una de las peores crisis económica.

Horacio Caride