Mientras se aprobaba una nueva fórmula jubilatoria, Martín Menem propuso aumento de dietas

Entre bambalinas y sin vergüenza. Los jubilados y los pobres aparecen en las pulseada de facciones.

Paciencia ¿cuánta paciencia hay que tener?. Otra vez, la desconexión con la realidad. Mientras la oposición, en sus diferentes facetas, lograba encorsetar al gobierno en un desgaste político con una nueva fórmula jubilatoria, el titular de Diputados, Martín Menem, tuvo el reflejo de vicios de la casta.

Se corrió la bola que fue él quien bajó la propuesta al resto de sus colegas, de manera transversal, que se subirían las dietas en un 80%, en tres cuotas. De efectivizarse cerraría en año superando los 2 millones de pesos. La cuestión no es la cifra sino la oportunidad.

En el recinto, avivó el fuego el santacruceño Sergio Acevedo quien graficó como “una vergüenza” la incitativa apoyada por la mayoría de los legisladores.  Exigió , el ex kirchnerista, que se  vaya para atrás con la iniciativa de la paritaria legislativa. Todos se hicieron los distraídos y siguieron la sesión que terminó con el parche de una media sanción para reformular el coeficiente de movilidad jubilatoria.

Sectores opositores, fogoneados por radicales y kirchneristas, consiguieron un número de votos contundente. La votación salió 160 votos a favor, 72 en contra y ocho abstenciones. Milei adelantó furioso que vetará la posible ley. “Defenderé la caja a veto puro si es necesario”, tuiteó. 

El debate sobre jubilados y pobres se metió en una licuadora de agresiones y peleas de facciones. En palabras del Defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino: “Es como darle una remerita a jubilados que en medio del frío , están en musculosa”.

Mucha hipocresía e insensibilidad social. La primera, en casos como el de Cristina que también vetó el 82 % para los jubilados, cuando fue gobierno. Sobre la falta de empatía social del actual gobierno, solo hay que ver la foto de la tardía distribución de alimentos o la frase del presidente que el hambre tendría una solución tan solo con la mano invisible del mercado.

 

Horacio Caride