Dijo Cicerón: "Esta ley es la recta razón, que es la regla verdadera de todos los mandamientos y prohibiciones. Cualquiera que descuide esta ley, ya sea escrita o no escrita, es necesariamente injusto y malvado". De las dos citas que hizo Milei en su discurso en el Congreso del político y filósofo romano, esta no fue la elegida. Seguramente iría a contracara del ajuste a jubilados y universitarios.
De Cicerón, el presidente tomó el recurso retórico de amoldarse a un público para intentar cautivarlo. En este acaso la suerte parece haberle sido esquiva ya que los televidentes se fugaron de la cadena nacional, bajando 10 puntos desde que ingresó al hemiciclo, con el objetivo de presentar el presupuesto 2025.
Milei habló como un político, aunque siga vestido de anti casta. Un dato especial lo describe en un raudo cambio de cómo quiere ahora tomar las riendas de la política. En su discurso inaugural de la apertura de las sesiones ordinaria, su diatriba fue realizada en las escalinatas afuera del Parlamento. Ahora, el primer mandatario les siguió señalando y acusando pero desde el atril oficial institucional. Entendió que mejor es tratar de consagriarse con, por ejemplo, amigables "héroes radicales", enemigos del déficit fiscal. Hasta parece que para ellos habrá un asado de festejos en la quinta de Olivos.
Pragmatismo romano. Si alguien esperaba un toque de magia para la esperanza de cierto recupero de bolsillo, anoche la directriz fue más sudor y lágrimas. El enfoque principal fue hablarles a las provincias y sus respectivos gobernadores con un pedido de ajuste de unos 60 mil millones de dólares.
La mayoría de los consultores privados descreen la factibilidad de las metas trazadas, en este presupuesto presentado por Milei, con un crecimiento del 5% y una inflación interanual del 18%. Si debiera correrse de esos principios planificados, como ocurrió a la mayoría de los presidentes del 83 en adelante, podrá citar de vuelta al filósofo de cabecera con esto de "errar es humano".
La clave sigue siendo la paciencia y el tiempo a administrar para adelante. Así como nadie lo vio venir a Milei en la escena política, la caída de Roma también puede ser repentina. A veces, nadie puede luchar contra el devenir de la historia. Argentina no es un imperio. Sus gobernantes se creen, por momentos, césares sin pergaminos. Milei es el principal escudero de su destino: ha decidido rodar en el foro, domando leones de peluche.
Horacio Caride




