No son los fantasmas de la B sino de Pettovello

Debió echar a otro funcionario. Nunca habría pedido un relevamiento de los alimentos que había en un depósito. Ahora, manda al Ejército.

El ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello, es un verdadero tembladeral. En la gestión Milei voló un funcionario cada 5 días. En su cartera fueron despedidos 36 colaboradores  ¿Rigor o desorganización?

La funcionaria es la preferida del presidente pese a sus magros resultados. Falta de empatía con la pobreza y las necesidades extremas de gran parte de la población son el espejo de lo que opina sobre la materia el primer mandatario, que en su nueva gira por los EEUU señaló que “la gente se va a seguir muriendo de hambre y alguien o va a resolver”. Para el libertario quien lo resolverá es la “mano invisible”.

Mientras descreen en la mano del Estado, tampoco la funcionaria mastica vidrio. En medio de las nuevas polémicas en torno a su super ministerio, decidió aumentar la AUH a un 41,48% para el mes de junio

“Y después critican a Pettovello. La mejor ministra en el área social sin lugar a dudas desde el regreso de la democracia”, escribió Milei en su cuenta de X. 

La preferida se cubrió ordenando una auditoria interna y echó al Secretario de la Niñez, Adolescencia y Familia, Pablo de la Torre. Además de echarlo lo dejó expuesto ante el juez Casanello y la Oficina Anti corrupción.

Esta vez, Juan Grabois, tuvo razón al apuntar al depósito con comida sin repartir que contenía, ahora sabemos, leches a punto de vencer. ¿Por qué Pettovello no arbitró un inventario urgente de lo que se apiló de alimentos sin repartir en vez de ensayar primeras justificaciones como “estamos esperando una emergencia alimentaria?

 

Hay muestras de desmanejos en la nueva administración tales como el espionaje interno y desmerecer las urgencias de la crisis, que no debieran narrarse como una anécdota disruptiva. Un poco suena en el campo analítico esto de ” estos tipos son raros”.

Nada de raro bajo el sol del Rey León. Suena a más de lo mismo. Sería deseable apuntar a los malhechores del pasado pero también atender las urgencias de una crisis que si se la subestima en su cara social pueden agitar a los fantasmas de la B.

Horacio Caride